24 de Feb de 2020

Nacional

Salud no analiza la calidad de agua de los acueductos rurales

El Idaan suministra agua potable a un tercio de la población. Los poblados que no abastece, utilizan sistemas comunales que tratan con cloro

Antes de la contaminación con vinaza y atrazina del río La Villa, que trajo consigo una crisis en Azuero,   los análisis del agua potable para detectar el  herbicida en el agua de consumo humano eran esporádicos.


El último estudio, antes de la alarma en las provincias de Herrera y Los Santos, realizado por  el Instituto Especializado de Análisis (IEA) de la Universidad de Panamá tenía ya  dos décadas.


 Para calmar a la población,  las dependencias sanitarias monitorean  diariamente las aguas del cauce  y    dicen que su calidad está  garantizada, en al  menos estas  dos provincias.


 La preocupación del  personal del IEA, que colabora en la medición de la calidad del agua del río La Villa, no es la atrazina.

La comunidad recibe la capacitación necesaria. Se les explica  la operación y funcionamiento  de esos acueductos

Existen otros contaminantes, agroquímicos y  fertilizantes,   que bajan hasta las fuentes subterráneas y contaminan los pozos y los acueductos rurales, ha  advertido el IEA.


La Dirección de Agua Potable y Alcantarillado Sanitario del Ministerio de Salud (Minsa) mantiene en su registro de   2,725 acueductos rurales y  550 pozos.


 Estas fuentes hídricas no reciben el tratamiento que el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) les da a  las 54 plantas potabilizadoras que opera con las que lleva agua a dos millones y medio de habitantes.


Los moradores de las zonas que se  proveen su propio recurso son los responsables de su calidad.  El Minsa solo les suministra el cloro que ellos vierten en los tanques de almacenamiento.


 “La comunidad recibe la capacitación necesaria. Se les explica  la operación y funcionamiento  de esos acueductos , de igual manera   las bondades que tiene el proceso de desinfección en el sector rural”, expresó Julio César Castillo, jefe de la  Dirección Agua Potable y Alcantatillado Sanitario.


El  cloro,  aunque es un químico poderoso para matar gérmenes o desinfectar,  no es lo suficientemente seguro para garantizar que neutraliza la presencia de contaminantes como agroquímicos,    explican  los investigadores del IEA.


¿Y los análisis?


 La Estrella de Panamá acudió al Minsa para solicitar   los análisis de  calidad de agua en todas las provincias, específicamente en las zonas que no son abastecidas   por  las plantas potabilizadoras, sin embargo no se encontró registro alguno de análisis de este tipo.

“A partir de esta administración estaremos analizando mensualmente la calidad de las aguas proveniente de los acuductos rurales”, dijo Castillo reconociendo que el cuidado del agua potable se tenía en el olvido.


Sin planificación


 El país que más crece económicamente en la región centroamericana sortea situaciones únicas:  en plena crisis con la atrazina en Azuero se comparon reactivos para los análisis con la partida discrecional del presidente Juan Carlos Varela.
 Este panorama, que por un lado lleva  a pensar que las autoridades van tapando huecos,   también podría interpretar como que no se realizan pruebas periódicas con esta sustancia.


 El Minsa, que invirtió más de $500 millones en obras en obras de infraestructura en el quinquenio pasado  y que están inconclusas,  no  aceptó la propuesta del  IEA de crear   un impuesto de dos centavos por galón de combustible para  instalar un laboratorio en todo el país que monitoreara el aire, los alimentos, el agua.


Así como los ministros de Salud de la gestión de Martinelli no se interesaron por invertir en un  proyecto que   garantizaría  un alto grado de confianza en la población, tampoco lo hizo en su periodo el presidente Martín Torrijos.


 Sin este laboratorio que propone el IEA, las compras de miles de botellas de agua embotellada  para paliar crisis  surgirán de la noche a la mañana, en cualquier parte del país.