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21 de Jan de 2020

Nacional

Panamá se queda sin declaración final

Los países no lograron acuerdo para firmar el ‘Mandato de Panamá’ ni en la reunión previa de cancilleres

La VII Cumbre de las Américas arranca oficialmente hoy, pero ya fue anunciado el fracaso del proclamado ‘Mandato de Panamá’, que quiso ser incluyente y vinculante.

En la reunión de cancilleres de ayer, en la que se concretaría el documento, los países no llegaron a un acuerdo y, por lo tanto, no habrá una declaración final.

La Cumbre en Panamá será un éxito en convocatoria y asistencia, con 33 de los 35 presidentes de la región presentes. Se lleva, además, la proclamación de ‘histórica’, por ser sede del primer encuentro entre un presidente de Cuba y otro de EEUU, tras más de medio siglo de conflicto bilateral. Tal vez era mucho esperar que también contara con una proclama conjunta que recogiera las firmas de todos los polos políticos de la región.

El escollo principal, según fuentes diplomáticas internacionales presentes, no ha sido Cuba ni el hecho de que aún no sea miembro pleno de la Organización de Estados Americanos, que auspicia la Cumbre. Tampoco se debió a que siga vigente su inclusión en la lista —elaborada por Estados Unidos—de los países relacionados con movimientos terroristas, ni las sanciones comerciales que aún le impone EEUU.

La culpa del fracaso del Mandato de Panamá fue el rechazo de Caracas hacia los últimos cuestionamientos contra algunos de sus funcionarios.

El descontento del gobierno venezolano ha sido tal que llegó a condicionar la asistencia del presidente Nicolás Maduro a la cita panameña. Para evitarlo, la diplomacia de Isabel Saint Malo tuvo que hacer gala de sus mejores oficios y la ayuda del gabinete del presidente Barack Obama, que suavizó su enfrentamiento contra el régimen venezolano la pasada semana hasta el punto de enviar al consejero del secretario de Estado, Thomas Shannon.

La reunión de ministros exteriores del continente, que se celebró a puerta cerrada, terminó con el ‘respaldo’ a la propuesta panameña de ‘trasladar’ los ‘Mandatos para la Acción’ , preparados para la Cumbre, a las instituciones del Sistema Interamericano y al Grupo de Trabajo Conjunto de las Cumbres, ‘para que gestionen la implementación de todo lo acordado’.

Una manera sutil, según los analistas consultados, de tapar el hecho de que no hubo compromiso ni forma posible de un acuerdo a 35 bandas.

El primer signo de esta discordia lo reveló la misma canciller, quien el pasado miércoles declaró a la agencia de noticias EFE que el documento final (de la Cumbre) no se haría público.

Saint Malo justificó la medida en el deseo de evitar ‘falta de consenso por matices políticos’. El presidente Juan Carlos Varela ratificó después la información a la prensa local, al señalar que el encuentro hemisférico concluiría con una ‘declaración institucional’ que formulará él. La Cumbre se queda sin proclama.

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SIN ACUERDO

Los ocho puntos de una propuesta que no fue

La Declaración de Panamá contenía ocho puntos o ejes temáticos que las 33 naciones del continente debían atender: seguridad, educación, migración, energía, medio ambiente, participación ciudadana, gobernabilidad democrática y salud.

El vicecanciller de la República de Panamá Luis Miguel Hincapié explicó que cada uno de los puntos contenía una agenda de trabajo y citó, como ejemplo, el área de seguridad, sobre la que se proponía aumentar la imprescindible lucha transfronteriza contra el narcotráfico.

Lo cierto es que los presidentes no recibirán la Declaración de Panamá, pero sí las conclusiones de los cuatro foros que se desarrollaron paralelos a la VII Cumbre de las Américas: el foro de la sociedad civil, juventud, rectores y el empresarial, que organizó el BID.

También recibirán un mensaje de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), por intermediación del presidente Varela, que reclama la libertad de prensa y la libertad de expresión como un derecho inalienable de todos los pueblos.

Se espera, asimismo, encuentros bilaterales y multilaterales y el avance de gestiones de trabajo de la OEA, que cambiará próximamente de manos.