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23 de Nov de 2020

Nacional

Frank Gómez, el inmigrante que se proclama "El rey de los raspados"

'Tenemos una gran variedad con el fin que nadie se prive del disfrutar de nuestras especialidades', dijo el microempresario

Los vehículos le abren paso a un artefacto rodante multicolor, se trata del raspadero Frank Gómez oriundo de Quito Ecuador, quien llegó a Panamá hace más de 20 años en busca de fortuna. Se radicó en Chiriquí y encontró una familia, también un oficio con el que desde  1990 se hace llamar "El rey de los raspados".

Gómez llegó al istmo antes de la Invasión, en 1987 aproximadamente, pero no fue sino hasta 1990, durante la difícil situación que vivía el país, cuando decidió incursionar en la venta de refrescos, mejor conocidos como: copos, raspados o granizados como se les denomina en su pueblo natal.

Luego de algunos meses, “El rey de los raspados” como ha rotulado su unidad móvil de ventas importó desde su patria a David el estilo, forma de preparación y presentación de estas bebidas tan gustadas en la ciudad más calurosa de Panamá.

“En estos años ha sido un rotundo éxito. El presentar un raspado diferente ha ganado el respaldo de la comunidad en Chiriquí, después de tanto tiempo soy muy conocido”, dijo este personaje que luce ropajes típicos de su ciudad de origen.

Al menos cinco tipos de raspados ofrece "El rey de los raspados" a sus acalorados clientes. Se pueden mencionar: raspado regular o sencillo, con malteada, con helado, con frutas naturales y el raspado cero azúcar.

“Tenemos una gran variedad con el fin que nadie se prive el disfrutar de nuestras especialidades, hasta para personas con diabetes tenemos el raspado light”, dice Gómez.

"El rey de los raspados" sostiene que el negocio le ha brindado buena estabilidad económica. Cuenta que mediante este negocio consiguió educar a sus tres hijas a nivel universitario. Hasta el mismo logró su grado universitario con los fondos que  ha generado su pequeña empresa.

“Mis tres hijas las he llevado desde el kínder (jardín de infancia) hasta la universidad; ya casi termina su licenciatura en ingeniería civil; otra en gestión empresarial y la tercera en estadísticas de la salud”, contó Gómez.

Actualmente, Gómez estudia una de las carreras que estudian sus hijas. “Estudió estadísticas de la salud igual que mi hija y hemos aprendido mucho”, dijo el microempresario.

Él está complacido y agradecido con Dios por haberle permitido estos éxitos y con los chiricanos por acogerlo como a otro más de la tierra del Valle de la Luna.

Don Frank se casó con una chiricana y la describe como una mujer extraordinariamente, buena y aduce que si tuviese que casarse de nuevo, lo haría con la madre de sus hijas. Prefirió no revelar el nombre de su amada.

Actualmente, sus ventas promedio se sitúan en 90 vasos diarios a $ 1.00. Tomando en cuenta que posee dos carritos,  sus ventas diarias promedio serían de $180.00 y al mes ventas brutas promedio de $5400.00, agragando la inversión en insumos que son de fabricación artesanal y con materia prima 100% natural.

Agregó que los siropes que se usan son de fabricación artesanal sin aditivos y a base de leche, tal cual es la mecánica de fabricación en Ecuador, de modo que pueden durar sin refrigeración hasta un año.

Pronto modernizará el equipo

“Ya tenemos dos máquinas traídas de los Estados Unidos, para reemplazar el cepillo que graniza el hielo, estas máquinas dejan el hielo totalmente granizado y nos representará ahorro. Pronto les ofreceré por el mismo precio una especie de hielo-loco y otras delicias refrescantes”, adelantó Gómez.

Tras la plática Don Frank desapareció entre la urbe, mientras era detenido por los transeúntes y conductores para saborear de una de sus especialidades.