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18 de Oct de 2019

Nacional

Una propuesta para despenalizar el consumo de marihuana

Panamá ha invertido más de $17 mil millones en la lucha antidrogas. Los resultados provocan cambios en la política contra el narcotráfico

El análisis más reciente de la Fundación Friedrich Ebert Stiftung sobre la seguridad en la región trae a la mesa un debate que en Panamá no ha despertado aún el interés de los gobiernos.

El Anuario de Seguridad Regional en América Latina y el Caribe registra el fracaso contundente de las políticas contra el narcotráfico y ofrece alternativas novedosas.

De acuerdo al Anuario, los esfuerzos de los gobiernos en Panamá para minimizar los efectos del narcotráfico no han dado los resultados esperados, y aunque en los últimos cinco años se han invertido 17 mil millones en fortalecimiento, equipamiento y tecnificación de las instituciones policiales, de frontera, marítimas y aéreas, el problema se presenta igual o peor. Las estrategias de lucha, sostiene el documento del organismo internacional, no han incidido en la criminalidad que genera las drogas ni atajan las rutas que aseguran el trasiego de las sustancias ilegales a través del istmo centroamericano, y concretamente por Panamá. (Solo durante la administración de Ricardo Martinelli se destinaron en promedio 800 millones anuales para el Ministerio de Seguridad, cifra que no contempla los aportes internacionales o el gasto en equipamiento policial ).

EL FRACASO EN LA LUCHA

A pesar de la gran cantidad de droga decomisada a través de los años (52 toneladas en 2015), en el país no se siente el cambio y la venta, el consumo y el tráfico continúan creciendo, destaca el Anuario.

Por otro lado, en la parte de investigación judicial y represión hay un gran vacío en el procesamiento de los actores principales. Según el documento, solo el 10% de los casos de droga que llegan al Ministerio Público involucran a narcotraficantes. El 90% restante son casos de tenencia simple, lo que no resuelve en nada el problema.

Cifras de la Fiscalía del Crimen Organizado indican que en 2014 se desmantelaron doce pandillas, virtuales enlaces entre los carteles de la droga internacionales. Según el estudio, los jóvenes no son más que la ‘punta del iceberg' de un problema que sobrepasa al sistema de administración de justicia. ‘Las leyes panameñas no llegan a la raíz', sostienen.

Un ingrediente que complica la desarticulación de los grupos es la novedosa alianza entre pandillas. Quines antes eran rivales, por conveniencia comercial y sus ramificaciones internacionales, ahoraa son aliados en el crimen.

El instituto identifica como parte del problema creciente no solo la venta de drogas, sino la clase de droga que llega a los jóvenes y la falta de un censo de adictos en el país. Ni se conoce el número exacto de adictos ni las drogas que consumen, entre crack, cocaína rosada, marihuana o bazuko. Sin una encuesta nacional, dicen, es muy dificil elaborar políticaas públicas acertadas.

POLÍTICAS COSMÉTICAS

Aún cuando el narcotráfico tiene en contra múltiples programas internacionales, el negocio no ha mermado y sigue siendo uno de los más lucrativos del mundo. "Mientras las decisiones políticas sean tomadas con base a realidades completamente desconocida, el narcotráfico seguirá desestabilizando gobiernos, destruyendo hogares y adueñándose de territorios", establece el documento.

La política estatal no ha dado los resultados esperados, reconoce Aracelly de Casanova autora del capítulo dedicado a Panamá, porque no cuenta con una política criminológica integrada.

"Los trabajos de los gobiernos de turno son cosméticos, cada uno con su propia agenda, lo que impide solucionar de raíz los problemas. Se adoptan políticas de forma, más no de fondo, a lo que se suma el alto grado de corrupción de las autoridades, cuya misión es proteger y velar por todos", denuncia Casanova, directora del Sistema Integrado de Estadísticas Criminales.

GIRO EN EL TIMÓN

El informe propone al Estado un debate sobre la despenalización y legalización de las drogas.

Un cambio en la política en la lucha antinarcóticos que pretende traer al tapete nuevas soluciones a la muerte y violencia que hasta ahora ha dejado este frente.

‘Los trabajos de los gobiernos de turno son cosméticos, cada uno con su propia agenda, lo que impide solucionar de raíz los problemas. Adoptan políticas de forma pero no de fondo',--ARACELLY DE CASANOVA,DIRECTORA SISTEMA INTEGRADO DE ESTADÍSTICAS CRIMINALES

"La cadena de producción, venta y consumo legal traería importantes cambios, como la reducción del precio de las drogas, lo que eliminaría el atractivo financiero del narco y aportaría dinero a los estados mediante impuestos. Terminaría con los altos costos de producción e intermediación que implica la prohibición y (se conocería la composición química de la droga mediante laboratorios autorizados) y se culminaría la rivalidad entre las bandas por el control territorial y con los asesinatos", propone Casanova, sobre un debate que no es nuevo en otras latitudes.

El informe recomienda una evaluación de las políticas públicas de seguridad frente a los resultados obtenidos hasta ahora.

Siendo la rapidez y mutación una de las principales características del crimen organizado, y su capacidad a adaptarse a nuevos escenarios, buscan la mínima debilidad del país para extenderse y diversificar su portafolio criminal, todo esto mientras los países discuten leyes para contrarrestar la criminalidad y las agencias internacionales tratan de ponerse al día, apuntan los especialistas.

Los informes regulares de la ONUDC para la región confirman que el principal motivador de la violencia en Centroamérica no es la cocaína, sino la lucha por el poder entre los grupo del territorio. "Mientras los Estados no den prioridad a las causas del fenómeno del narcotráfico la problemática se seguirá expandiendo sin control, no tendrán la capacidad de detener los altos niveles de violencia que se avecinan, pues los jóvenes que entran a las pandillas y trabajan con la narcoactividad no han aprendido otro modo de subsistencia, no son escolarizados ni preparados para enfrentar la vida sin eso", se lee en el estudio.

La visión para la lucha antidrogas abarca una mirada más profunda a las pandillas."Panamá debe empezar a ver el problema desde otra perspectiva, es decir, dejar de ver los grupos como locales y observarlos como grupos que responden al crimen organizado y que tienen ramificaciones internacionales", advierte el documento.

Los gobernantes toman decisiones tardías mientras las organizaciones criminales avanzan con rapidez. En este escenario, los países discuten las normas legales que deben implementar para contrarrestar un problema que evoluciona antes de que se haya siquiera identificado correctamente.

"En Panamá hay una alta corrupción a la que se suman las grandes empresas y organizaciones transnacionales que facilitan y encubren acciones del crimen organizado", alerta Casanova sobre las ramificaciones del narcotráfico en el país.