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07 de Aug de 2020

Nacional

Tesoros subacuáticos: 'Panamá podría dar grandes sorpresas'

El INAC recibe apoyo español para la creación de un centro de investigaciones dedicado al  rescate de  los tesoros arqueológicos  marinos

Los cazatesoros están acabando con el patrimonio subacuático de la humanidad.

Ya sea un buceador con apenas un tanque de oxígeno  y una  lancha con motor fuera de borda o consorcios de infinitos recursos económicos y la más avanzada tecnología, los cazadores de tesoros están acabando sistemáticamente con el patrimonio subacuático en todas partes del mundo.

"Dentro de 10 a 15 años no quedará un pecio intacto", advierte Iván Negueruela Martínez, director del Museo Nacional de Arqueología Subacuática (Cartagena, España), quien estuvo en Panamá la semana pasada para dictar un curso a un grupo de funcionarios del Instituto Nacional de Cultura (Inac) sobre los temas de arqueología, restauración, difusión y museología.

De esta realidad no escapa el patrimonio panameño, que podría ser muy rico. Según los archivos históricos,  hay  87 naufragios registrados en las costas del país,  56 de ellos son barcos españoles hundidos en las áreas de Portobelo y Nombre de Dios, en la provincia de Colón, todavía sin rescatar.

Pero el expolio puede evitarse. Con el apoyo del Museo Nacional de Cartagena y  la Embajada de España, Negueruela está asesorando al INAC para la creación de un instituto dedicado a la exploraci´ón, rescate y conservación del patrimonio subacuático panameño.

"No es algo que requiera de mucho dinero. Con uno motor fuera de borda, un, remolque, y los equipos para 6 o 7  buceadores", ya sería suficiente", dice, añadiendo que "ha visto mucho interés en las autoridades del INAC"

"Hemos aportado un material bibliográfico bastante profundo que contiene el registro de los galeones españoles hundidos en las costas panameñas, las posibles coordenadas de su hundimiento y la carga que estos llevarían", dice el arqueólogo

El instituto de investigaciones, bajo el paraguas del INAC,  podría estar formado entre julio y septiembre del próximo año, prevé Negueruela.

En primera instancia, su tarea sería hacer un estudio profundo del litoral panameño y presentar un informe de hallazgos.

En dos o tres años, Panamá podría tener un inventario completo de los buques hundidos, de su estado de preservación. Luego, se planificaría y realizaría el rescate y por último, pensar establecer un museo que permitiría a los panameños un enriquecedor encuentro con su pasado.

"Panamá es la proa del barco en la región de Latinoamérica.  Fue el primer país iberoamericano en firmar la Convención de la Unesco 2003 para la protección del Patrimonio Cultural Subacuático (PCS). Cuando se establezca este centro de investigaciones, el país se habría puesto nuevamente a la cabeza en el tema, porque ningún país de América Latina tiene una institución semejante. Muchos países europeos tampoco lo tienen", dice.

Los Caza Tesoros

Durante años, los cazatesoros, especialmente americanos y  canadienses, se han dedicado a expoliar los tesoros subacuáticos de los 7 mares, amparados por las leyes de sus países de origen, que establecen que el tesoro es de quien se lo encuentre. Esto es contrario al sistema legal romano y  napoleónico, para los cuales el patrimonio cultural debe ser para el disfrute de toda la sociedad.

"Es un tema pendiente. Desde Washington hasta Panamá, de Namibia a Nigeria,todas las personas sensibles y cultas del mundo tenemos que levantarnos y  poner coto al expolio de tesoros centenarios y hasta milenarios. Tenemos un gran reto...", insiste Negueruela, que ha participado en algunos de los sucesos más interesantes que se han dado en España en los últimos años para arrinconar a los caza tesoros.

El  caso más importante es el del galeón Señora de mercedes, que surgió a la luz pública  17 de mayo de  2007.

"Ese día, los cazadores, la compañía Odissea Marine Exploration anunciaron en una conferencia de prensa que acababan de encontrar ese tesoro en aguas internacionales y que habían encontrado 600 mil monedas de plata.. Tenían tal sentido de impunidad que convocaron a una conferencia de prensa, dice Negueruela, que compara esto con los ladrones de un banco anunciando a todos los medios informativos que lo acaban de robar.

España, que venía de ganar en el año 2000 otros pleitos contra dos caza tesoros norteamericanos,empezó a movilizarse tan pronto se supo la noticia.

En  apenas 20 días, el Ministerio de Cultura Español, la Subdirección General de Protección de Patrimonio, el Archivo de Indias, el Archivo de Simancas, el Archivo Naval y el Museo Nacional de Arqueología Subacuática y la Academia de Historia, sabíamos que se trataba del barco español las Mercedes, hundido en el año tal, en las costas de.... ".  .

En un mes, el gobierno español había interpuesto una demanda de propiedad sobre ese barco en la corte de Tampa, la base de operaciones de la empresa. En  cinco años ya recibimos la sentencia definitiva del sistema de justicia de Estados Unidos.

El 25 de 2012, dos aviones del ejercito de España volaban de Tampa hasta Madrid con las 600 mil monedas de plata. Pocos meses después estaban en  el Museo Nacional XXX, en Cartagena.

En Panamá, pese al enorme legado arqueológico que yace bajo el litoral, el Estado no se ha decidido a tomar acciones drásticas para preservar el patrimonio histórico.

En la memoria reciente está el caso del Galeón  San José, que puso de manifiesto  el poco compromiso de las autoridades con la preservación del patrimonio al firmar un contrato con la empresa cazatesoros IMDI que le permitía a este levantar el pecio del galeón" y quedarse con la mitad de los objetos encontrados, cosa que prohíbe la constitución.

Posteriormente, la  empresa  puso a la venta  monedas y objetos del San José en una web con el logo del INAC.

El levantamiento del pecio se llegó a hacer sin respeto al medio ambiente ni al sitio arqueologico, como quedó de manifiesto en  fotos de Google Earth y Google Maps.

Las denuncias de la sociedad civil permitieron la denuncia de lo ocurrido en el IKUWA celebrado en Cartagena, donde el abogado José María Lancho alerto a las autoridadessobre la necesidad de ayudar al Gobierno de Panamá a encontrar el buen camino y volver a la legalidad impuesta por la Convención y sus propias leyes. En marzo de 2015 Panamá pidió por fin colaboración a España para este problema. Antes de que España reaccionara, Unesco envió una misión de su Cuerpo Asesor Científico y Técnico (STAB, por sus siglas en inglés) que inspeccionó el yacimiento y realizó algunas recomendaciones en octubre de 2015.

Pero la acción no comenzó hasta que España no envió un equipo científico en mayo de este año que sirvió de toma de contacto y que sentó las bases para el curso de formación. Alli se acordó este curso que consta de dos partes: la primera es un seminario intenso y concentrado que acaba de celebrarse; la segunda será una “Estancia de estudios” en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, de varios meses de duración, para un grupo de alumnos que hayan superado la primera parte. AL final del proceso, Panamá creará su propio Centro Nacional con toda nuestra ayuda. Participan en el desarrollo del proyecto, la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo del Ministerio de Exteriores, a través de la embajada de España en Panamá, y también el Ministerio de Educación Cultura y Deporte.

La renovación del contrato fue la gota que colmó el vaso, puesto que se realizó fuera de plazo para tratar de legalizar un reparto de los objetos y monedas extraídos del yacimiento sin una auditoría científica y en el que Panamá se quedó con la peor parte.

donde el abogado José María Lancho alerto a las autoridadessobre la necesidad de ayudar al Gobierno de Panamá a encontrar el buen camino y volver a la legalidad impuesta por la Convención y sus propias leyes. En marzo de 2015 Panamá pidió por fin colaboración a España para este problema. Antes de que España reaccionara, Unesco envió una misión de su Cuerpo Asesor Científico y Técnico (STAB, por sus siglas en inglés) que inspeccionó el yacimiento y realizó algunas recomendaciones en octubre de 2015.

Pero la acción no comenzó hasta que España no envió un equipo científico en mayo de este año que sirvió de toma de contacto y que sentó las bases para el curso de formación. Alli se acordó este curso que consta de dos partes: la primera es un seminario intenso y concentrado que acaba de celebrarse; la segunda será una “Estancia de estudios” en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena, de varios meses de duración, para un grupo de alumnos que hayan superado la primera parte. AL final del proceso, Panamá creará su propio Centro Nacional con toda nuestra ayuda. Participan en el desarrollo del proyecto, la Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo del Ministerio de Exteriores, a través de la embajada de España en Panamá, y también el Ministerio de Educación Cultura y Deporte.

Sobre el terreno, esto se ha traducido en el curso citado en cuya inauguración participaron la subdirectora general de Patrimonio, Elisa de Cabo, el embajador, Ramón Santos y la directora de Patrimonio del INAC panameño, Isabel Arrocha. En el temario hay varios bloques: uno legal, otro puramente arqueológico, un tercero de restauración y otro de difusión y museología. El curso acaba con una práctica. Como indican los responsables del curso, es una aproximación intensa, en realidad muy concentrada que podría durar varias semanas, pero que aquí se ha impartido en unos pocos días.

La importancia de este nuevo paso es indudable. El PCS de origen hispánico es un registro histórico lleno de oportunidades. En este galeón San José de Panamá las autoridades españolas han podido comprobar, por primera vez, cómo la historia compartida sirve para una relación de nuevos términos y objetivos presididos por la excelencia científica y la cooperación. Un modelo de presencia de España que sin dudad dará frutos y permitirá estrechar lazos con cuantos países formaron parte de la Corona durante la era colonial y cuya sociedad era la que se hundió en aquellos barcos.

“Ojalá que Panamá sirva de inicio y que los demás países de la región imiten su modelo”, afirmó a la agencia Efe Neguruela, El arqueólogo afirmó que “al actual Gobierno no le gustó nada lo que se hizo entonces. Al dividir el tesoro, aquella compañía norteamericana fue muy canallesca con los panameños y les entregó muy poco material y en muy mal estado. La mayoría eran monedas semidestrozadas sin ningún tipo de valor comercial”, indicó el experto.

“Quien quiera bajar a excavar un barco, necesita el permiso del Ministerio de cultura del país donde se encuentra el barco y este país, a su vez, tiene que avisar al país de origen del buque”, precisó Neguruela, citando la cooperación prevista en la Convención de Unesco. El Gobierno de Juan Carlos Varela, a pesar del “mal comportamiento” de sus antecesores, quiso reconducir el compromiso de Panamá con la Convención de la Unesco y solicitó ayuda a España para peritar el expolio del San José y crear una unidad de arqueólogos acuáticos, explicó Neguruela.

Tras valorar el resultado del curso impartido a una veintena de arqueólogos y gestores de patrimonio, Negueruela dijo que “si conseguimos que dentro de unos años todos los países de América Latina tengan su propio centro operativo, sus propios arqueólogos y sus propias leyes que cumplan con la Convención de la Unesco, vamos a ser la pesadilla de los cazatesoros“, añadió el arqueólogo.