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08 de Aug de 2020

Nacional

Otro Día de la Tierra, sin pena ni gloria

Durante este fin de semana se consentirá al planeta; luego, se le seguirá destruyendo lentamente

Este fin de semana del Día de la Tierra, el Instituto Smithsonian de Investigraciones Tropicales (SITR) celebra la primera Cumbre de Optimismo por la Tierra, la cual reune durante tres días a más de 150 científicos, líderes de opinión, filántropos, conservacionistas y líderes civiles, quienes enfilarán su debate sobre los instrumentos  que actualmente operan en la conservación de nuestros recursos naturales y cómo aumentar su alcance y repetirlo.

Esta cumbre se realizará en Centro de Internacional del Comercio Ronald Reagan, en Washington, D.C., del 21 al 23 de abril.

El Grupo de Conservación del Smithsonian, a cargo de organizar esta cumbre, es un equipo de expertos en conservación del Instituto de Conservación Biológica del Smithsonian, el Zoológico Nacional el Museo Nacional de Historia Natural, el SITR y el Centro de Investigaciones Ambientales  del Smithsonian.

Su misión es que los investigadores reunidos analicen los grandes problemas que amenazan la conservación a nivel mundial.

Un comunicado del SITR detalla que la Cumbre de Optimismo por la Tierra contará con una combinación de sesiones plenarias y “de profundización” sobre varios temas.

Las historias exitosas que se exhibirán incluyen: salvar especies como el hurón de patas negras y el cóndor de California; crear mejores condiciones para la biodiversidad y para ciudades sostenibles; realizar un seguimiento al movimiento de la vida en el planeta; y usar métodos de ADN de última generación para combatir la caza ilegal y las especies invasivas.

El programa científico se complementará con presentaciones de líderes comerciales y filántropos, espectáculos artísticos y proyecciones de películas.

En Panamá
En nuestro medio, el Smithsonian desarrollará varias actividades en Punta Culebra, Biomuseo y la Universidad Marítima Internacional de Panamá. 
Haciéndose eco de esta celebración, se realizaron las consabidas jornadas de limpieza de playas y manglares, cadenas humanas para expresar su solidaridad con el sufrimiento del planeta y siembra de plantones para reforestar algunas áreas afectadas.
Pero luego de estas actividades conmemorativas, de consentir al planeta Tierra, todo vuelve a la rutina y sus habitantes siguen destruyéndolo lentamente.

Sigue la destrucción
En Panamá, seguimos siendo testigos de la destrucción de un importante humedal, como es el de Matusagaratí, en Darién, donde por muchos años el Instituto Nacional de Recursos Naturales y luego la Autoridad Nacional del Ambiente se conviertieron en cómplices por omisión del daño que se le infligía, al permitir la tala y desmonte para la siembra, pese a ser un área protegida.

Deforestación campante
¿Y qué decir de la desforestación de la provincia virgen ? El Ministerio de Ambiente estimó que de los 110 mil metros cúbicos de madera que se talan anualmente en el país, por lo menos 50 mil son deforestados ilegalmente por redes de traficantes locales.
Sin embargo, mucho se habla de ello, incluso de que esta actividad delictiva ha hecho desaparecer maderas preciosas como el cocobolo, el bálsamo, quirá y la que languidece como el caoba, pero los traficantes mantienen su impunidad gracias a la corrupción de las autoridades.

Igual sigue pasando con la profusión de hidroeléctricas que afectan numerosos ríos, y dejan sin agua comunidades y campos agrícolas, con el visto bueno de las autoridades, que no miden el daño futuro que esto conlleva.

Minería a cielo abierto
Si miramos hacia la vertiente atlántica veremos cómo en Petaquilla se abren las entrañas de la tierra para extraerle minerales, en busca del cobre y oro, a expensas de envenenar los yacimientos.
La First Quantum ha señalado que espera extraer 70 millones de toneladas de cobre por año, en los primeros 10 años, pero poco se ha hablado del modelo de extracción. Su antecesora, Petaquilla Minerals lo hacía a cielo abierto y utilizando químicos para separar los metales. Esto a costas de la contaminación de tierras y ríos.
En ese sentido, los pueblos originarios han sido más inteligentes, tal vez por su conciencia ancestral de ser guardianes de la naturaleza, y no han permitido que se explote Cerro Colorado, aunque no pudieron ganar la batalla por el río Tabasará.

Aire contaminado
Si nos trasladamos a la capital, también se verá cómo la contaminación del aire va en aumento, y ello no por un aumento de fábricas e industrias, sino porque se ha permitido de forma alegre el incremento del parque automotriz.Tan solo en enero de este año se vendieron 4 mil 28 autos nuevos, lo que aumento nuestro parque automotriz a casi 4 millones de vehículos, los que queman diversos tipos de combustibles, cuyas emisiones se van a la atmósfera y las respiramos.

Energía limpia
Tal vez los únicos que pueden exceptuarse en lo relativo a la producción de energía sin graves consecuencias para el ambiente, son la empresas que han instalado parques eólicos en Penonomé, Coclé, y que ya se proyecta expandir a otros sitios como Toabré, Costa Abajo de Colón y Cerro Azul. A ello se le suman las que crean plazas de energía solar con celdas fotovoltaicas, como la de Sarigua.

Saneamiento de la bahía
Una promesa buena que esperamos con ansias es la fase final del proyecto de Saneamiento de la bahía de Panamá, el cual, es espera, concluya con éxito dentro de tres años. Nuestra hermosa bahía comenzará a cobrar salud y reponerse de las cargas de detritus y otros desperdicios que afectaron su pureza por décadas. Una consecuencia magnífica será que los capitalinos podrán respirar con fruición el aire marino que ella nos envíe.