La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Nacional

Una rectoría ejemplar

Hace 25 años, el Dr. Carlos Iván Zúñiga Guardia, presentó la memoria de su primer año de gestión como cabeza de la Universidad de Panamá. En el texto, ‘El Patriota' recoge su pensamiento lúcido y sus valores morales, ejemplos para las presentes y futuras generaciones

El patrimonio científico y cultural ha devenido el componente más rentable de un país. Así, en la actual coyuntura mundial, la formación de científicos, profesionales y técnicos dotados de conciencia social adquiere un inédito relieve. Y esto resulta imperativo si, como debe ser, tenemos en cuenta el fortalecimiento de la independencia nacional y el desarrollo integral del país, objetivos constitucionales y legales de primer orden para la Universidad de Panamá.

A raíz de este imperativo del contexto internacional es que la modernización —además de la prevista y ya iniciada muralización— de la Universidad de Panamá (UP) se ha convertido en norte de nuestra gestión administrativa, con el fin de vincular sus actividades tradicionales de docencia, investigación y extensión con el sector productivo y lograr la actualización permanente de sus estructuras, en función de los cambios habidos en los sectores científico, cultural y profesional. En otras palabras, la modernización de la UP permitirá que esta pueda cumplir con eficiencia y eficacia la misión de contribuir al desarrollo nacional.

En esta línea de acción, en el año transcurrido se ejecutaron los primeros pasos para dotar a la institución de un instrumento jurídico adecuado. Además de presentar un documento de trabajo elaborado por una Comisión representativa de todos los sectores universitarios, se realizó un Congreso para la discusión de la Nueva Ley y se ha constituido una Comisión para diseñar una propuesta del sistema de educación superior, el cual permitirá un cambio cualitativo integral en materia de educación universitaria en el país. La UP debe llegar a ser la matriz generadora del sistema estatal de universidades oficiales, el cual dará respuestas coordinadas a los problemas nacionales con el mejor aprovechamiento de los recursos disponibles.

Modernización significa, además, la capacidad institucional para la organización de nuevas facultades, institutos, carreras y estudios de postgrado. En consecuencia, al lado de las catorce facultades existentes se ha creado la Facultad de Bellas Artes, la cual debe cumplir con la tarea específica de promover el desarrollo del arte y la cultura de nuestro pueblo. El desarrollo, concebido no solamente como crecimiento económico, sino como desarrollo humano, exige los basamentos culturales, artísticos y estéticos que permitan la educación de los sentimientos, lo cual es el substrato de la formación un ciudadano integral, capaz de actuar en una sociedad democrática. Ciencia y ética deben ser ámbitos indisolublemente unidos en el mundo moderno.

Cuando una Universidad no produce conocimiento, está condenada a desaparecer. En atención a esto, se ha creado el nuevo Instituto del Canal y se ha iniciado la reestructuración del Instituto de Estudios Nacionales y la evaluación de todo el Sistema de Investigación, a fin de que rindan eficientemente servicios de asesoría y asistencia técnica al sector productivo.

La Administración, a través de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, ha logrado estimular la investigación, siendo notable el creciente interés de los docentes e investigadores en la ejecución de proyectos. Se encuentran registradas actualmente ciento noventa investigaciones en la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado; además, se han evaluado y codificado doscientos cincuenta y nueve proyectos adscritos a los Institutos, Centros Regionales, Centros de Investigación y Unidades de Extensión Docente.

El año pasado se organizaron el octavo y noveno Congresos Científicos Nacionales, en los cuales se presentaron más de 480 ponencias. Todo lo anterior es prueba fehaciente del mayor interés en la investigación que auspicia la Administración.

La UP ofrece actualmente sesenta carrera, de las cuales 45 corresponden al grado de licenciatura y 15 a niveles intermedios. Igualmente se activó la Maestría en Desarrollo Marítimo y se aprobaron siete maestrías adicionales que empezarán a funcionar en este lectivo, además de los ya existentes programas de postgrado.

Aunque los logros alcanzados son significativos, la UP se enfrenta a un problema capital: la sobrepoblación estudiantil. A pesar de las exigentes pruebas de admisión, se han inscrito un total de 20,118 estudiantes en el periodo de ingreso. La matrícula total de pregrado es de 47,533 estudiantes, lo cual significó un aumento de un 13.5% con relación al periodo anterior. Cabe resaltar que la matrícula de primer ingreso corresponde al 23.5% del total. Si bien la población estudiantil del postgrado es más reducida, con 286 estudiantes, se prevé un crecimiento potencial de esta, debido a las exigencias del mercado, que demanda especialistas altamente calificados.

Sobrepoblación estudiantil implica requerimientos de docentes capacitados. La UP cuenta con un total de 2,230 profesores, de los cuales, solo el 42.4% lo integran regulares y el resto, especiales. La Administración ejecuta una política agresiva, con el fin de, a través de lso concursos de posiciones docentes, contar con un mayor porcentaje de personal regular. Adicionalmente desarrolla una política para pomover la preparación de los docentes con maestrías, doctorados y postdoctorados, a fin de acrecentar el personal idóneo de la Insititución.

Sin embargo, conviene precisar que, a pesar de los esfuerzo tendentes a modernizar la Institución, el problema solo ha sido planteado y la solución está en una fase inicial. Urge diseñar un plan general de desarrollo nacional ene l cual todos los sectores estamos involucrados y coordinados. La Universidad cumplirá con los retos que le presenta el siglo XXI en la medida en que sea capaz de actuar permanentemente en la frontera del futuro. Para ello no solo requiere de las reformas internas que hemos mencionado someramente, sino del apoyo decidido de los gobernantes y del sector productivo, especialmente en materia de financiamiento. No olvidemos que, a la postre, es la nación la principal beneficiaria de la actividad universitaria.

En sintesis, el supuesto de toda nuestra actividad es la orientación de la ciencia, el arte y la cultura al servicio de la humanización y la libertad del hombre. Un hombre comprometido con el trabajo, la honradez, la verdad, su patria y los mejores intereses de la humanidad, es el resultado que todos anhelamos. Como se sabe, esta es una tarea intrínsecamente condenada a la eternidad. Entonces, nuestro aporte es solo un esfuerzo más en la interminable cadena de aciertos y errores del hombre para acceder a ese objetivo aparentemente inasible: la construcción del futuro.

La gestión administrativa brecemente reseñada ha demandado esfuerzos adicionales a los normales. Y es que el estado de postración física y espiritual en que se encontraba la Universidad era vergonzoso. Muestras de ello eran: edificios deteriorados, desórdenes administrativos, direcciones acéfalas, burocratismo y negligencia, carencia de programas y planificación; en una palabra, una Institución que bordeaba el descrédito y el colapso.

A esos males heredados se sumaron, como es natural en coyunturas tales, las maquinaciones sistemáticas y malévolas de los detractores gratuitos de la cultura y del progreso, y el rencor y las tortuosidades, también incesantes, de quienes fueron echados del poder por la abrumadora mayoría de la comunidad universitaria.

En este marco se debe ubicar, por ejemplo, el efímero paro gremial de noviembre del ‘92, dirigido a desestabilizar la Institución y también a satisfacer inconfesos apetitos extrauniversitarios. Y a los mismos móviles responden las denigraciones y campañas de infundios de individuos y sectores que, recurrentemente y con saña, atacan a la Universidad.

A todo esto, dentro de las dificultades y limitaciones impuestas por la realidad, la Administración ha respondido con hechos, como se patentiza en esta memoria y como lo puede comprobar toda persona desprovista de prejuicios o de mala fe.

En esta forma cumplimos con lo dispuesto en la norma legal, al presentar, al Consejo General Universitario y a la Honorable Asamblea Legislativa, la memoria correspondiente al año 1992. Esperamos que la misma permita justipreciar nuestra gestión al frente de la Casa de Méndez Pereira.

FICHA

En 2010, la Asamblea lo declaró Benemérito de la Patria y designó el 14 de noviembre, fecha de su muerte, día del Patriota:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanendo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.