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13 de Oct de 2019

Nacional

Desfallecer de conciencias

Con solo 23 años, Carlos Iván Zúñiga Guardia 'El Patriota' denuncia —en un texto publicado en el diario 'La Hora' (1949)— el fraude electoral como la raíz de la 'desazón nacional y el asesinato de de toda lucha popular'

Desfallecer de conciencias

Cada pueblo tiene su vida gris y desesperada. —Es un momento en su historia, en que se detiene el reloj de la energía y en que las fechas brotan del calendario sin ánimo de recordación—. Hay pueblos que siempre otorgan la sensación de un domingo en la tarde: con un ambiente de pesadumbre, de melancolía colectiva; completamente solos, como Iglesia en mediodía, como siesta en campo miserable.

Desde hace mucho tiempo me viene preocupando la suerte de la República. Y es que nuestro pueblo presenta, precisamente, esa sensación de pesadumbre, esa desaparición de energía vital. Todo es un diluir de recipientes sin fondos, sin alcanzar soluciones de trascendencia, sin equipar el presente de la Patria para enfrentarse al porvenir, con programa, con idea, con ilusión perfecta por el bienestar de la sociedad.

Esta tragedia gris de nuestro pueblo data de hace algún tiempo. Tal vez su residencia primaria la encontramos en el primer envenenamiento de las fuentes del sufragio, o, seguramente, la consecuencia inmediata arranca del último apuñalamiento a la opinión electoral. - Pero, al fin y al cabo, es el envenenamiento de esas fuentes lo que origina la desazón nacional y el asesinato de toda lucha popular. Y hay profunda razón para pensar que cuando el pueblo no tiene en sus labios la palabra suprema para indicar quiénes serán sus Personeros, existe en el ambiente de la calle y de las Instituciones, un desfallecer de consecuencias, una sumisión total por las trivialidades que consumen la vida exterior de nuestro pueblo.

Hubo una vez un filósofo de cultura oriental que exclamaba con extraño júbilo: “cuando los pueblos llegan a preguntarse qué hacer, es porque existe una demencia colectiva o una presencia de abismos”. Soy un convencido que nuestro pueblo se encuentra ubicado bajo los efectos de este apotegma. Estamos frente al abismo, casi entregando nuestros pasos por sus orillas, abrumados por las tinieblas de la intolerancia.

Y la consecuencia de esa presencia de desastres se asienta en los pilares de cosas conocidas. Vamos visitando, amigo lector, esos pilares, esas columnas, esas cariátides que desembocan en la intolerancia.

Tenemos hoy, en el tapete de las penurias un Convenio de Aviación. Un Convenio lleno de puntos oscuros, y cuyas objeciones hemos señalado con patriotismo y serenidad. Sin embargo, ya se dice que ese Convenio va a ser aprobado por la Asamblea Nacional. - Una situación como la apuntada, donde los Diputados no tratan siquiera exponer al pueblo de lo que se trata, sino que comprometen su voto, como si la aprobación o improbación del Convenio es materia de política partidista, da mérito para creer que se está evaporando hasta el sentido del Poder Legislativo.

Un Órgano como el Legislativo, regulador por excelencia de la vida del Estado, no debe, en forma alguna, considerar los problemas de la Patria con el pensamiento abrumado por los intereses y con el voto atado de compromisos políticos.- Si van a la Asamblea que lleven el pensamiento elevado para discutir un plan democrático, dentro del libre juego de las ideas, haciendo honor al Órgano Legislativo, para así concluir que el Convenio es negativo para los intereses superiores y permanentes de nuestra colectividad.

La República acaba de salir de una jornada gloriosa. Y esa jornada fue también suscrita por el Órgano Legislativo. Al rechazarse el Convenio leonino del año 47 se consolidó el prestigio de la República, y se desvaneció el concepto injusto de algunos países del presunto tutelaje de los Estados Unidos de América.

En esta ocasión se pretende desbaratar con los intereses políticos, una tradición de dignidad elaborada por el pueblo en batallas generosas, donde expuso toda su envergadura y su coraje.

Exhorto a los Diputados y solicito del pueblo una actitud más clara frente al momento histórico. No es posible el continuo devenir de una mansedumbre peligrosa ante un problema que, seguro estamos, compromete el destino de nuestra nacionalidad.

En esos actos de repercusiones históricas debemos adoptar el sitial de los pueblos libres: Por nuestros Derechos hasta el sacrificio; por nuestra gloria hasta el campo de la democracia combatiente.

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanendo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.