La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Nacional

La cara oculta del panameño

Es cierto que el mundo es escenario de muchísimos actos de violencia. Ese es el rostro que más se da a conocer

Es cierto que el mundo es escenario de muchísimos actos de violencia. Ese es el rostro que más se da a conocer. Pero así como existe un país nacional y un país político, siendo el primero de la tenacidad de los estadistas y el segundo el de las triquiñuelas crónicas, también existe un globo terráqueo con dos caras, la de la muerte, la que rinde culto a la crueldad, y la de la solidaridad, esa diosa de la amistad y de la ternura.

El rostro de la solidaridad no se esconde como la otra cara de la luna, pero tiene menos divulgación, a pesar de las bellezas de su paisaje, tan humano.

‘El rostro de la solidaridad no se esconde como la otra cara de la luna, pero tiene menos divulgación, a pesar de las bellezas de su paisaje, tan humano'.

Recientemente numerosas capitales europeas y asiáticas montaron espectaculares conciertos dedicados a los pobres de África. Era impresionante la calidad del espectáculo, con la participación de artistas de gran prestigio y con asistencia multitudinaria de atormentados por la pobreza africana. Lo insólito es que aquellos teatros, unos cerrados y otros abiertos, eran colmados por gente joven. El hecho, por esa presencia, sugiere que está por venir un mundo más generoso. Es esperanzador o tranquilizante que la juventud tenga conciencia de su misión humanitaria.

Desde hace algún tiempo se observa en la televisión escenas desgarradoras de millares de niños y adultos africanos que mueren diariamente de hambre. Ese contraste con los hechos que se desarrollan en las descarriadas sociedades ricas, donde la competencia es saber quién engulle más pizzas y hot dogs por minuto, fue lo que motivó, en alguna medida, la repetición de conciertos que invitan a volver la mirada al drama de África.

Es el mismo contraste, viejo por cierto, que despertó la puntería verbal de Demetrio A. Porras al aseverar en un mitin político en El Chorrillo que en estos países subdesarrollados unos mueren de hambre y otros de indigestión. La versión es hartamente conocida, pero el mensaje de carácter social aún no ha dado todos sus frutos.

Es igualmente significativo, digno de alabanzas, el gesto nobilísimo de los hispanos que residen en Estado Unidos, Canadá y Europa, de enviar cuantiosas remesas de dinero a sus familiares, la mayoría pobre. Son cifras crecidas, de miles de millones de dólares y conozco algunas de ellas, como la mexicana y la centroamericana, que no las repito porque parecen inverosímiles. Esta práctica retrata un rostro amable, para algunos desconocido, del universo en que vivimos.

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanedo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

Hace un par de años un submarino ruso, con más de 100 tripulantes, quedó atrapado en las profundidades del océano. Rusia no estaba en capacidad de organizar el rescate y por razones ignoradas no solicitó la cooperación internacional. La tripulación falleció. Pero hace un par de días otro submarino ruso enfrentó igual percance con una tripulación menor, y sin miramiento alguno el Gobierno ruso solicitó la cooperación del Japón, Estados Unidos y del Reino Unido. La solidaridad internacional de inmediato se hizo presente y un equipo del Reino Unido con elementos de salvación sofisticados, idóneo para trabajar en aguas profundas, rescató a una tripulación que ya contaba con pocas horas de vida, por el agotamiento del oxígeno. En lo personal, debo decirlo, sentí alivio solidario por el suceso, como igualmente lo sentí cuando el Discovery tocó tierra en California. Porque así como soy solidario con los miles de inocentes que mueren en Irak o en las tumbas abiertas por los terroristas en Nueva York, Madrid, Londres y otros sitios, también lo soy con los agraciados por la bondad humana.

Es altamente plausible la respuesta altruista que se da en todos los niveles sociales ante las tragedias provocadas por la naturaleza. El apoyo resulta espontáneo y de inmediato. Tiene el socorro el rango de lo descrito por el poeta Miró: es como la sangre que recurre a la herida sin ser llamada.

Se debe considerar, igualmente, como un acto de grandiosa solidaridad espiritual con los familiares de las víctimas, de la última dictadura uruguaya, la decisión reciente de los militares de indicar al Gobierno el nombre y sitio donde se encuentran enterrados todos los desaparecidos. Ejemplo digno de ser imitado por los jefes de las antiguas fuerzas públicas panameñas.

En las campañas electorales nacionales suelen darse conciertos para levantar el ánimo proselitista. Sería altamente positivo que se promovieran conciertos de solidaridad con los pobres del Istmo y también en defensa de la madre tierra, hoy sometida a acciones humanas y de la naturaleza que enturbian su destino. Estos conciertos servirán para que la población, sobre todo la joven, como en Europa, tome conciencia del deber superior de luchar por una sociedad cada día más solidaria, justa e igual. Solo así se admiraría permanentemente, más allá de la Teletón anual, la cara oculta y generosa del panameño, tan poco divulgada.