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13 de Dec de 2019

Nacional

Cuando los niños mueren de hambre

El problema de la pobreza y del desempleo no puede resolverse con lentitud burocrática o con ingenuas soluciones que huelen a limosnas. La desigualdad que impera en el mundo ofrece un tributo a la injusticia: 6 millones de niños mueren anualmente de hambre

Luego de los duros enfrentamientos ocurridos en Francia entre pobladores marginados y la fuerza pública, el Gobierno francés viene tomando medidas de carácter social urgentes en beneficio de los rebeldes. Las diferencias se vienen dando desde hace algunos meses, pero no se divulgaban porque las explosiones sociales son contagiosas. En las últimas semanas recrudecieron las protestas y ya no se podía tapar el sol con el silencio. En este mes de noviembre los daños a las propiedades fueron cuantiosos, alarmantes, y ya se tenía un saldo de males realmente increíbles. Solo en los 10 primeros meses de este año fueron calcinados o destruidos más de 25 mil automóviles.

Entiendo que en la sociedad francesa, como en todas las comunidades cultas, se vive un agitado y lúcido clima de opinión. Los escritores y periodistas, los voceros de las fuerzas económicas y populares han cumplido con su tarea de colocar en el escenario del debate aquellos problemas que reclaman impostergables soluciones. Sin embargo, la clase gobernante de todos los pueblos es generalmente distante, como que mora en las alturas del Olimpo y no presta la debida atención a los planteamientos ciudadanos. A lo que le temen los gobiernos no es a las críticas públicas –estas se desdeñan–, sino a las explosiones sociales. A las advertencias ciudadanas, ¡poco caso!

En el acontecer panameño se tiene un ejemplo vivo y reciente del desinterés oficial por los buenos consejos. En el proceso de la famosa Ley 17, sobre la Caja de Seguro Social, impuesta originalmente a sangre y fuego bajo el escudo de una mayoría aplastante en la Asamblea Nacional, el gobierno no adoptó las medidas previas aconsejadas y que determinan el buen diálogo y el necesario entendimiento. Solo cuando la rosa de los vientos marcaba por todas partes la amenaza de la explosión social, el oficialismo dio un alto a su indiferencia y adoptó los procedimientos republicanos del consenso.

En una dimensión global la experiencia francesa ofrece indicadores que deben ser atendidos y estudiados. El problema de la pobreza, del desempleo y del hambre no puede resolverse con lentitud burocrática o con ingenuas soluciones que huelen a limosnas. Este problema tiene a todos los pueblos del mundo en la antesala de la peor explosión social de la historia. La desigualdad que impera en el mundo ofrece un tributo a la injusticia: 6 millones de niños mueren anualmente de hambre. Para apreciar con mayor solidaridad y estremecimiento este hecho, basta con pensar hipotéticamente que en esa cifra diabólica están los propios hijos de mis apreciados lectores.

FICHA

Un vencedor en el campo de los ideales de libertad:

Nombre completo: Carlos Iván Zúñiga Guardia.

Nacimiento: 1 de enero de 1926 Penonomé, Coclé.

Fallecimiento: 14 de noviembre de 2008, Ciudad de Panamá.

Ocupación: Abogado, periodista, docente y político

Creencias religiosas: Católico

Viuda: Sydia Candanendo de Zúñiga

Resumen de su carrera: En 1947 inició su vida política como un líder estudiantil que rechazó el Acuerdo de bases Filós-Hines. Ocupó los cargos de ministro, diputado, presidente del Partido Acción Popular en 1981 y dirigente de la Cruzada Civilista Nacional. Fue reconocido por sus múltiples defensas penales y por su excelente oratoria. De 1991 a 1994 fue rector de la Universidad de Panamá. Ha recibido la Orden de Manuel Amador Guerrero, la Justo Arosemena y la Orden del Sol de Perú.

Las estadísticas de la FAO indican que 850 millones de personas pasan hambre en la tierra. Si los cambios climáticos y el desorden humano vienen ocasionando el calentamiento de las aguas del mar y como consecuencia una mayor ferocidad en los huracanes, ¿cuál podría ser la consecuencia de la creciente hambruna que se viene apoderando de los habitantes del globo? Veo venir bolsones de explosiones sociales que repetirán el drama de los africanos que huyendo del hambre quisieron entrar a España. Aquello fue un desbordamiento de ansiedades, pero con la agudización de las privaciones –cuando se haya perdido toda esperanza– la explosión producirá el tránsito, a la vida que se anhela, por el camino del riesgo, de la represión y de la muerte.

En nuestro Panamá, con apenas tres millones de habitantes, con un Canal, con varios Cemis y numerosos Panama Ports, y muchas otras cosas más que anidan en la cornucopia corrupta de la ancha felicidad de unos pocos y que deslumbran con su brillo, el 40% de la población, o sea un millón 200 mil panameños, vive en la miseria, en la pobreza extrema.

El gobernador Facio, de Veraguas, en 1880 decía: "Aquí todo lo que nace muere prematuramente"; es una verdad vieja que hoy repunta en la cifra inhumana de 6 millones de niños que mueren prematuramente, cada año, de hambre en la Tierra.

Mientras estos hechos logren sentar en el banquillo de los acusados a toda la humanidad, las grandes potencias entretienen sus riquezas matando adicionalmente a los nativos de los países petroleros. Se despilfarran miles de millones de dólares en el negocio de la guerra y millones de seres humanos viven en la pobreza extrema, de los cuales 1.2 millones son panameños.

Sé que estos problemas de la mísera condición humana no se resuelven apelando a la conciencia de los poderosos, porque sería inútil, lo que sé es que si no hay un cambio de timón en la política solidaria del mundo, los pueblos calentados por la hambruna arrasarán con la actual civilización. Y no sería la primera vez.

‘Veo venir bolsones de explosiones sociales que repetirán el drama de los africanos que huyendo del hambre quisieron entrar a España'