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15 de Jul de 2020

Nacional

Wuhan: Prevención, Control y Solidaridad

Ningún país puede enfrentar solo esta calamidad. China ha ganado un tiempo valioso y acumulado experiencias exitosas para la prevención y control internacional del virus

Wuhan: Prevención, Control y SolidaridadShutterstock

Ciudad más poblada en la zona central de la República Popular China y epicentro del brote de Covid-19 del país, tras estar aislada por 76 días, Wuhan levantó su cuarentena a la media noche del día 8 de abril del 2020. La gente, exultante de vencer por fin el coronavirus, salió a la calle y miles de personas subieron a los primeros trenes y aviones que partieron de Wuhan para reanudar la actividad económica y la vida cotidiana, mientras se mantiene la debida precaución por evitar nuevos contagios.

Este resultado logrado por Wuhan, una ciudad con 11 millones de habitantes se debe a las medidas de prevención y control más eficientes, integrales, estrictas y exhaustivas que se tomaron en la ciudad y en el país para revertir y controlar una situación epidémica insólita.

“Los trabajadores médicos, tanto locales de Wuhan, como de los grupos asistentes de otras provincias, trabajaron sin descansar ante los desafíos que planteaba la epidemia”.

Un vistazo a la experiencia de la Ciudad de Wuhan, permite identificar por lo menos cuatro medidas para el control de la pandemia:

tratamiento científico ajustado a los síntomas;

liderazgo político y capacidad de movilización estatal;

disciplina social y autoorganización;

transparencia informativa y cooperación internacional.

Tratamiento científico ajustado a los síntomas

China apuntó hacia una alta tasa de cura y disminución de la mortalidad. Con la meta de vencer la epidemia mediante el uso de la ciencia y la innovación tecnológica, las cuales constituyen el arma más poderosa de la humanidad en estos momentos.

Como no existe ningún medicamento específico para el nuevo coronavirus, se desarrollaron en Wuhan y toda China los planes de tratamiento a través de continuas exploraciones y evaluaciones científicas, logrando romper la cadena de propagación del coronavirus con medidas como la clasificación científica entre pacientes graves, leves, sospechosos y contactos cercanos, la identificación de fuentes de infección, vías de contagio y grupos vulnerables, así como la interceptación y los aislamientos correspondientes.

Al tiempo de perfeccionar la estrategia de prevención y control de la epidemia, conforme a las características y la tendencia del cambio epidémico, China actualizó hasta siete veces el plan de diagnóstico y tratamiento en poco más de un mes y trató de formas diferentes a los casos severos, leves y sospechosos. Todas esas medidas basadas en la investigación científica permitieron la drástica reducción de nuevos casos del coronavirus.

Liderazgo político y capacidad de movilización estatal

La lucha contra la epidemia fue liderada por un grupo directivo del gobierno central al más alto nivel, liderado por el Presidente Xi, quien dirigió y coordinó, en todo el país, las labores anti-epidémicas. Más de 40,000 médicos y enfermeros de toda China fueron enviados urgentemente por el gobierno central a Wuhan. También se enviaron a Wuhan, 60,000 toneladas de material sanitario.

En sólo diez días se construyeron 2 hospitales con miles de camas, para tratar a los pacientes graves; se adaptaron como hospitales de campaña 16 gimnasios y centros de exhibiciones, donde se recibieron 13,000 casos leves. Se concentraron territorial y sectorialmente todos los esfuerzos posibles para socorrer a Wuhan.

En un país de tales dimensiones como China, la capacidad de canalizar los recursos, desde el ámbito civil y militar, brinda una importante efectividad final.

Disciplina social y autoorganización

Los trabajadores médicos, tanto locales de Wuhan, como de los grupos asistentes de otras provincias, trabajaron sin descansar ante los desafíos que planteaba la epidemia. Trabajadores comunitarios, oficiales de policía, cuadros de base del Partido Comunista de China y voluntarios, permanecieron firmes y atendieron todas las directrices del gobierno central, sobreponiéndose al miedo. Por su parte los ciudadanos de Wuhan obedecieron conscientemente a las necesidades generales de la prevención y el control de la epidemia aunque conocían claramente cómo el aislamiento afectaría sus vidas.

Según un estudio publicado en la revista Science, la prohibición de viajar en Wuhan, que comenzó el 23 de enero, retrasó la transmisión del virus en China de tres a cinco días. A mediados de febrero, la transmisión internacional se había reducido en casi un 80%. Los esfuerzos y sacrificios de pueblo de Wuhan, tuvo efectos directos en la transmisión del virus.

Transparencia informativa y cooperación internacional

El 27 de diciembre del 2019 se reportaron los primeros 3 casos sospechosos de China en Wuhan. El 3 de enero del 2020 China comenzó a enviar información oficial a la Organización Mundial de la Salud y a la comunidad internacional. El 11 de enero compartió las secuencias genómicas completas del nuevo coronavirus con el mundo. El 23 de enero aplicó el aislamiento.

Asimismo compartió activamente los resultados de los estudio realizados, con participación de la cooperación internacional, en lo relativo a diagnóstico y tratamientos eficaces. En los momentos más difíciles, China recibió apoyo y donaciones de unos 80 países.

Ante un nuevo virus, jamás conocido por el ser humano, las medidas tomadas por China y la Ciudad de Wuhan han establecido un nuevo estándar para los demás países, tal como lo afirmó la OMS.

En fin, ningún país puede enfrentar solo esta calamidad. China ha ganado un tiempo valioso y acumulado experiencias exitosas para la prevención y control internacional del virus.

Este enemigo común para la humanidad, podría aparecer en cualquier rincón del mundo, por lo cual la comunidad internacional necesita hoy más que nunca, la solidaridad y cooperación de países y ciudadanos.

El autor es Especialista en Relaciones Internacionales y Diplomático de Carrera.

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