28 de Nov de 2021

Nacional

La rectoría magnífica

Su candidatura, para las elecciones universitarias de 1991, fue una para hacer justicia a su trayectoria, una reivindicación al fraude del que había sido víctima en el año 1968, cuando fue candidato a rector por primera vez, a sus 42 años de edad

La rectoría magnífica
La rectoría magníficaShutterstock

Terminada la dictadura militar, Carlos Iván Zúñiga Guardia, fiel a sus convicciones, no aceptó ningún cargo público en el nuevo gobierno y prosiguió con sus programas radiales en Radio Mundial, cuestionando los hechos políticos y tratando de orientar a la opinión pública, no por afición al periodismo radial ni por vanagloriarse, ya que pude entender al fin que sus programas –como me dijera en una ocasión– tenían el único interés de contribuir en algo para que la situación de la ciudadanía y del país no fuera peor de lo que ya era. Ahora entiendo que su lucha no era quijotesca ni mucho menos, su lucha patriótica era para que las cosas simplemente no estuvieran peor. Como buen civilista y patriota cuestionaba la invasión estadounidense, criticaba lo que él llamó el triunvirato o el nuevo gobierno interpretado a tres manos por la Alianza Ado-Civilista gobernante. Se mantuvo al margen del poder, pero tampoco era su interés socavar al nuevo gobierno, sino continuar con las consignas democratizantes entre las que se destacaba la convocatoria a una asamblea nacional constituyente y exigiendo a las nuevas autoridades, cambios estructurales.

Estando frente a ese panorama fue abordado por un grupo de profesores de la Universidad de Panamá, que veían en él, como catedrático de la Facultad de Derecho y líder político probo, al candidato ideal para ser el abanderado del movimiento democratizador de la Universidad de Panamá. Así surgió su candidatura para las elecciones universitarias de 1991, postulación que aceptó responsablemente con miras a desarrollar muchos programas que estaban pendientes en nuestra primera casa de estudios. Fue una candidatura para hacer justicia a su trayectoria, una reivindicación al fraude del que había sido víctima en el año 1968, cuando fue candidato a rector por primera vez, a sus 42 años de edad.

Al igual que la ocasión en que fue candidato a presidente de la República, en 1984, me honro en manifestar que estuve a su lado durante toda la campaña electoral a rector y presidí humildemente el frente femenino de su candidatura.

Su triunfo como rector de la universidad fue la culminación, en parte, de muchos de los anhelos de Carlos Iván a nivel nacional. La rectoría, aparte de constituir un mundo de realizaciones, fue a la vez propicia para que entendiéramos cómo el país había sido penetrado en toda su columna vertebral por la corrupción de tantos años de enquistamiento en el poder de un gobierno autoritario que manejaba el presupuesto a su antojo, sin la seriedad que exigían los tiempos en la educación panameña.

La labor de Carlos Iván Zúñiga Guardia en la Colina Universitaria tuvo entre sus nortes la austeridad y el control del gasto. Destinando los fondos universitarios hacia las inversiones en infraestructuras y en la capacitación de los profesores y administrativos. Asimismo llegó al extremo de renunciar a privilegios y a parte de su salario como rector.

Su labor fue infatigable, dedicando de forma tesonera horas extras a la Universidad, para adecentarla y modernizarla, lo que le obligó a trabajar sin descanso durante los tres años continuos de su periodo rectoral. Entre algunos de sus aportes a la administración universitaria podemos mencionar la iniciativa de convertir el Centro Regional Universitario de Chiriquí en Universidad Autónoma (Unachi), propuesta que había realizado en 1967 cuando fue diputado. Dio las bases para la creación de la extensión universitaria del Barú y el centro regional universitario de San Miguelito; elevó a categoría de centro regional la extensión de La Chorrera, dotándola de edificios propios; creó la Facultad de Bellas Artes, realizó concursos de cátedra; fundó el Instituto del Canal, la Orquesta de Cámara de la Universidad de Panamá e instauró el Premio Universidad, entre varias de sus obras. Edificó 134 infraestructuras y se establecieron al menos 20 maestrías. Su incansable labor le mereció el título de rector magnífico, según acuerdo del Consejo Académico de la Universidad de Panamá. Durante su rectoría también se creó una comisión que realizó un proyecto de carta magna como base para la posible convocatoria a una futura asamblea nacional constituyente.

En la Universidad de Panamá, Carlos Iván, como rector magnífico, demostró que el civilismo  no es un antimilitarismo como lo podíamos interpretar en la época dictatorial, ahora el civilismo lo podíamos ver como lo entendió siempre mi esposo, un régimen sometido a derecho y respetuoso de las libertades, un movimiento a favor de esa clase de gobiernos, convencido que el civilismo y el patriotismo se demuestran en el servicio que se da a los demás al ocupar un cargo público, sobre todo cuando es un cargo tan importante como el de rector de nuestra amada Universidad de Panamá.

Al terminar la rectoría, Carlos Iván cumplió con sus promesas y en especial su promesa de no ir a la reelección. Sin embargo, su labor fue tan trascendente que como dijera uno de sus principales colaboradores como vicerrector: “la rectoría del doctor Zúñiga realizó la labor de tres administraciones en un solo período”.

A sus 68 años, aún relativamente joven, Carlos Iván Zúñiga Guardia tomó la decisión de retirarse a la vida privada. Se fue de licencia como profesor y se apartó de la militancia política. Y finalmente, antes que le aplicaran la denominada Ley Faúndes, decidió en fecha posterior renunciar a su cátedra.

Al retirarse de la Universidad de Panamá, continuó por un tiempo activo como conferencista en clubes cívicos y universidades chiricanas, en especial la Universidad Autónoma de Chiriquí, instruyendo a los estudiantes chiricanos en las materias de ciencias políticas, el derecho laboral, penal e internacional. Posteriormente la Unachi le otorgó el título de Doctor Honoris Causa por sus indudables aportes a la nacionalidad panameña.

Carlos Iván en su retiro se dedicó a escribir artículos, principalmente de análisis, para revistas y periódicos, y mantuvo una columna sabatina por muchos años en el diario La Prensa, las cuales se han reeditado en la Decana, La Estrella de Panamá. También fue orador en múltiples eventos, como cuando fue invitado en una ocasión a la Asamblea Nacional para desarrollar el tema de la consolidación histórica de la nación panameña.

Durante sus últimos años de vida fue prestigiado con nombramientos como miembro de la Corte Permanente de Arbitraje de La Haya, presidente de la Comisión Anticorrupción, abanderado del centenario de la República, en reconocimiento a su civilismo y sobre todo a su patriotismo y amor a su país.

Este 14 de noviembre se conmemoran 13 años de su desaparición física, y nos llena de satisfacción expresar que sus ideas se mantienen aún vigentes, para orgullo de todos los panameños que amamos esta pequeña, pero a la vez inmensamente bella patria panameña.