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12 de Aug de 2020

Política

La madre de todas las batallas

Lo primero que hay que decir a la hora de hablar del CEMIS es que la Corte Suprema de Justicia ha demostrado una vez más bailar al ritmo...

Lo primero que hay que decir a la hora de hablar del CEMIS es que la Corte Suprema de Justicia ha demostrado una vez más bailar al ritmo que marca el poder Ejecutivo. Ni el arnulfismo ni el PRD tuvieron la voluntad política de investigar la trama de sobornos que comprometía a importantes figuras de ambos colectivos. Los pactos de la corporación política a espaldas de la opinión pública fueron cementando el camino hacia la impunidad con la Corte archivando el caso.

Con el tiempo llegó la locura del cambio y ahora la Corte parece animarse a lidiar con una causa pantanosa donde se juega gran parte de su propia credibilidad. Vale recordar que dos de sus magistrados fueron designados en medio de la explosión del escándalo. En caso de que las designaciones de Cigarruista y Spadafora sean salpicadas por la reapertura, deberá intervenir Martinelli, quien también debe renovar en octubre a dos de los nueve magistrados.

El gobierno intenta presentar la resurrección del CEMIS como una apuesta por la transparencia. Sin embargo, también desnuda otras intenciones. El misil del CEMIS, teledirigido al CEN del PRD, sobre todo parecería buscar la cabeza del único político al que Martinelli le teme: Martín Torrijos, un presidente que salió del poder con una imagen positiva que supera el 50%. Es aquí donde las aspiraciones de Martinelli confluyen con las de Ernesto Pérez Balladares. Mientras el nuevo presidente parece tener éxito eligiendo a hasta los líderes de su oposición, la agenda del ‘Toro’ -quien ya se estaría resignando a envejecer fuera del Palacio de las Garzas- tiene como objetivo central el control del PRD. Por eso mismo soltó las grabaciones de Manuel De La Hoz que comprometen a Torrijos. Nadie lo dice pero su avanzada podría traerle consecuencias en la justicia.

Importantes abogados señalan que si, como todos piensan, el ‘Toro’ aguantó las grabaciones durante siete años esperando pacientemente el mejor escenario para explotarlas, habría incurrido en una ilegalidad. La justicia obliga a la denuncia a cualquier ciudadano que tenga pruebas de un delito.

En el hipotético caso de que Martín se vea comprometido en los tribunales, sus enemigos esperan lograr lo que ni el dietilenglicol, ni siquiera Murcia: acabar con el blindaje que Torrijos mantiene en las encuestas.

Aunque nadie lo acepte en público, algunos ya tienen los ojos puestos en el 2014. Los más audaces hasta proyectan un cambio constitucional para permitir la reeleccion de Martinelli, decisión que también habilitaría a correr a los ex presidentes. Siguiendo esta lógica, debilitar a Torrijos se convierte en una imperiosa necesidad. “Yo no me voy a reelegir, en todo caso, vendrá él”, dijo en una reciente reunión privada el presidente, señalando a Juan Carlos Varela. “Esta reapertura es una purga”, dijo el vicepresidente que espera que el escándalo le permita disciplinar a los mireyistas a lo interno del panameñismo. Sin embargo, Varela no habla de su hermano Popi, rebautizado “Cuarto Bate” por De La Hoz. La purga podría tocarle la puerta también él, ahora presidente de la Asamblea. Más allá de las especulaciones, la política panameña ha entrado a un cuello de botella que algunos quizá no logren atravesar.