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21 de Jan de 2020

Política

La sugerencia de un viejo

No tengo nada contra Martinelli. Hice lo poco que pude para que le ganara a Balbina. Al hacerlo, él cumplió conmigo. No me debe nada. Le...

No tengo nada contra Martinelli. Hice lo poco que pude para que le ganara a Balbina. Al hacerlo, él cumplió conmigo. No me debe nada. Le deseo bien.

Otros, sin embargo, tienen otro criterio. Un montón de gente esperaba que, cuando fuera presidente, Martinelli iba a cumplir con las promesas que hizo como candidato. Bajar la luz, por ejemplo. Bajar la canasta básica. Usar su propio avión en vez de hacer que el Estado comprara uno. Escoger magistrados a base de sus méritos e independencia. Romper relaciones con Taiwán y reconocer a la China de tierra firme. La lista está larga.

Yo estoy muy viejo para hacerle mucho caso a lo que promete un candidato, mucho menos resentirlo si él no cumple. En este país, sin embargo, la gran mayoría son más jóvenes que yo, y de sentimientos más tiernos. Muchos están seriamente desengañados. Algunos se sienten hasta traicionados. Creen que el señor presidente los tomó por pendejos, y esto es lo que al panameño menos le gusta.

Otros han notado la práctica, desde el primero de julio pasado, de querer cambiar los reglamentos en medio juego. Los comerciantes de la Zona Libre de Colón, por ejemplo. Ellos se despertaron un buen día al oír el señor presidente regañarlos por no pagar impuestos. Los regañó cruelmente, como si fueran criminales, cuando lo cierto es que, desde 1948, la República de Panamá ha incentivado a comerciantes establecerse en la Zona Libre con la promesa de no grabarlos con impuestos —la mejor idea en la historia del país, aparte del Canal—. Encima del regaño vino la amenaza de grabarles un impuesto sobre el uso de terreno dentro de la Zona. No lo han hecho todavía, pero algunos se habrán desmayado del susto.

Ahora el procurador de la Administración y el magistrado quieren sacar a la procuradora general antes del tiempo. ¿Cuál es su crimen? Desobedeció en 2005 un fallo que la Corte Suprema no hizo hasta 2007.

El señor presidente dice que no tiene nada que ver, y hay que creerle. Como le deseo bien, sin embargo, sugiero que ponga un poco de orden en su gobierno. Si no, quién sabe si, un buen día, venga un fallo de que no puede ser presidente de la República nadie que fuera dueño de un supermercado, y así sacarle a él antes del tiempo.