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30 de Oct de 2020

Política

La nueva ruta del presidente

PANAMÁ. Panamá ha vuelto a mover la rueda de su política exterior, esta vez y de manera específica, en cuanto a su relación con el gobie...

PANAMÁ. Panamá ha vuelto a mover la rueda de su política exterior, esta vez y de manera específica, en cuanto a su relación con el gobierno del presidente venezolano Hugo Chávez.

El 1 de julio de 2009, Ricardo Martinelli hizo una promesa al momento de asumir la Presidencia de la República. “Haré todo lo que esté a mi alcance para avanzar los ideales de una economía libre, desafiando el péndulo ideológico distinto que hay en Latinoamérica”.

Con esto, Martinelli hizo una clara y muy directa alusión a los gobiernos de izquierda en el continente.

Reforzando aún más su postura, el presidente durante una entrevista en Italia aseguró ser el “anti- Chávez” de América Latina. Política que fue secundada por el embajador de Panamá en la Organización de Estados Americanos (OEA), Guillermo Cochez, quien tambiÉn se dispuso a lanzar dardos contra los gobiernos de izquierda.

Sin embargo, esa “rígida postura” parece hacerse flexibilizado, al menos, en relación con el gigante petrolero del sur.

¿GIRO INESPERADO?

Luego que el canciller Juan Carlos Varela y su homólogo venezolano Nicolás Maduro repasaran el estado de las relaciones políticas y comerciales entre ambos países, Maduro anunció el “beneplácito” de su gobierno a la designación del perredista Pedro Pereira como embajador panameño en el país andino.

Este “beneplácito” tardó más de seis meses en otorgarse, y se produjo como parte de las reuniones bilaterales que Martinelli y Varela han venido sosteniendo durante la Cumbre de Río en México.

A propósito, Martinelli ofreció a Panamá como sede para el establecimiento de un nuevo mecanismo para el propósito de concertación en América Latina y el Caribe; una propuesta que fue apoyada por Chávez.

Y luego, un encuentro con el presidente cubano Raúl Castro, tratando de aclarar lo sucedido con la Operación Milagro y la salida de médicos cubanos del país. Se trata, entonces, de elementos a ponderar al momento de observar los giros de la diplomacia panameña en los últimos meses.

PUNTO DE INFLEXIÓN

El triunfo del Farabundo Martí (FMLN) en El Salvador, la reelección de Rafael Correa en Ecuador gracias a las modificaciones que introdujo en la Constitución del país —igual que Evo Morales en Bolivia— sumado a un “chavismo” arraigado por más de una década en Venezuela, Lula Da Silva en Brasil, Cristina Fernández en Argentina.. todos ellos forman parte de ese “péndulo de izquierda”, sin contar a la chilena Michelle Bachelet, cuyo estandarte sufrió un duro revés ante el derechista Sebastián Piñero.

Si pusiéramos esto en términos futbolísticos, la alineación de la derecha latinoamericana tendría a Martinelli como el centrodelantero; a Uribe como un volante de creacíón y a Piñera como el nuevo fichaje del club.

Es en este punto, donde se comienza a mirar hacia dónde apuntan los pasos de la política exterior panameña.

SEÑALES CLARAS

Las victorias de Porfirio Lobo en Honduras y Sebastián Piñera en Chile suponen un vuelco latinoamericano hacia la derecha, proceso al que la elección de Martinelli dio un impulso definitivo.

En los últimos ocho meses, Panamá parece haber abandonado una posición diplomática tradicional, convirtiéndose en un país con posición definida hacia un lado de la balanza.

Por ejemplo, Uribe y Martinelli acordaron “hacer algo en común” para erradicar la guerrilla de la zona fronteriza, aunque recientemente el canciller Varela intentó poner distancia, señalando que el gobierno no entrará a formar parte de asuntos internos de otros países”, en referencia al litigio entre el gobierno colombiano y las FARC. Hace poco, policías fronterizos panameños mataron a tres miembros la organización guerrillera.

Otro asunto. Panamá dio respaldo a Israel en sus reclamos internacionales, cuando antes había sido neutral o conciliador en relación a los conflictos de Oriente. El voto favorable a cuatro resoluciones por la causa israelí confirman el giro diplomático.

El apoyo a una candidatura que vaya contra la reelección de José Miguel Insulza en la secretaría general de la OEA debe definirse esta semana; allí la figura del saliente presidente uruguayo, Tabaré Vásquez (hombre de izquierda “no alineado” al bloque chavista) surge como una alternativa que pondría a Panamá junto con Estados Unidos, Colombia, México y Perú frente a frente contra el ala izquierdista del continente.

¿A DÓNDE VAMOS?

Para el diplomático y catedrático universitario, Nils Castro, Panamá muestra un rumbo “errático” en su política internacional. La diferencia, a su juicio, es que el país mantuvo una política exterior “pragmática”, y ahora, “parece obsesionada por el movimiento que pueda tener ese péndulo en una dirección u otra.

Por su lado, el ex vicepresidente de la República, Guillermo Ford considera que la actual política exterior “no es mala, hasta ahora”, pero advierte “muchos problemas delicados” en los que Panamá “necesita mantenerse equilibrado en su tratamiento”.