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27 de Feb de 2021

Política

¿Mandar obedeciendo?

PANAMÁ. En las últimas semanas se ha comentado mucho en los medios de comunicación locales sobre las bondades de la democracia y la gobe...

PANAMÁ. En las últimas semanas se ha comentado mucho en los medios de comunicación locales sobre las bondades de la democracia y la gobernabilidad democrática en los sistemas políticos de los países de la región, se han realizado denuncias de concentración de poder, atentados a la ‘libertad de expresión’, cogobernabilidad, entre otros tantos.

En un sistema político de gobernabilidad democrática, es posible con la participación ciudadana activa en distintos niveles del ordenamiento político la defensa de los derechos humanos, la confianza en las instituciones, así como la generación de políticas sociales de inclusión y cohesión social. Es decir, gobernabilidad y convivencia democrática se constituyen en un binomio en equilibrio basado en la hipótesis de que, a mayor convivencia democrática, mayor gobernabilidad y el consenso permitiría llevar al país por mejores rumbos.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo entiende la gobernabilidad democrática como ‘una estrategia de empoderamiento de los ciudadanos para construir capacidades e influir en el quehacer político, a través de una participación amplia, con el fin de lograr una convivencia democrática’ (PNUD, 2008). Según esta definición, la gobernabilidad se construye desde abajo, es decir, desde las bases de una sociedad civil activa, incluyente y participativa; dejando en evidencia la dependencia de una con respecto a la participación de la otra.

En el caso de la convivencia democrática, nos referimos a una sociedad tolerante, incluyente, con percepciones y realidades de seguridad ciudadana que permitan el desarrollo de una vida cotidiana pacífica, un estado de derecho, igualdades y oportunidades para los ciudadanos; con espacios de participación y apropiación de los actores en la capacidad de tomar decisiones.

LA PERCEPCIÓN CIUDADANA

Teóricamente, estas definiciones buscan crear un parámetro que permita a las autoridades, tomar conciencia de la situación que se espera en materia de gobernabilidad y convivencia democrática. Recientemente (mes de noviembre 2009), el sistema FLACSO, realizó una encuesta, que midió algunos indicadores de gobernabilidad y convivencia democrática en Panamá, entre ellos: la percepción de la estrategia más efectiva para que los ciudadanos sean escuchados; la percepción de la confianza en las autoridades del país; y la percepción de los actores sociales de mayor influencia en la toma de decisiones.

Según los ciudadanos encuestados, la estrategia más efectiva para que las autoridades escuchen las demandas de la población son los cierres de calles (31%), seguido por la manifestación en medios de comunicación social (20%) y en tercer lugar se encuentra la opción de contactar a las autoridades para una reunión (11%). A pesar de que el tema de los cierres de calles ha sido duramente cuestionado por las autoridades, y se ha creado una ley que los penaliza, la actividad es considerada ‘legítima’ por la población para hacer valer sus derechos o que sean escuchadas sus demandas.

Con respecto a acciones como toma de propiedad privada (0.2%), manifestación con quema de transporte público (2.6%), son menos ponderadas por los encuestados, quedando en evidencia que las manifestaciones violentas no están contempladas como tendencia de la población capitalina, como medida de presión para, obtener sus demandas. También entre las opciones menos ponderadas en la encuesta aparecen: Acudir a tribunales de justicia (3.0%), participación en organizaciones sociales (4.8%) y el voto (5.0%). Estas opiniones muestran a una población con una confianza bastante baja en las instituciones de justicia; así como en la participación en las organizaciones sociales, como medio de presión.

Con esto nos atrevemos a decir, que las reacciones ciudadanas con respecto a las políticas y acciones del gobierno se hacen desde algunas organizaciones (sindicatos, fundaciones, etc.) con contenidos distintos a pesar de la poca participación formal de los ciudadanos. Por último, pensamos que el voto como medida de presión es poco ponderado por su carácter periódico.

Otras acciones que la población encuestada consideró, fueron la huelga (9.4%) y la recolección de firmas (9.0%), como instrumentos que permitirían influir en las decisiones de las autoridades con respecto a sus demandas. Ambas acciones se encuentran vinculadas a las manifestaciones en la vía pública.

En lo referente al indicador de confianza en las instituciones o autoridades, la encuesta arrojó un nivel de confianza alto del presidente de la república con respecto a las otras autoridades (33% mucha confianza y 36% algo de confianza), por la popularidad del Presidente de la República y no por la institución presidencial.

Igualmente, los medios de comunicación gozan de mucha confianza de la población (periódicos 61%, noticieros de televisión 70% y noticieros de radio 62%, entre algo y mucha confianza). En contraste se encuentran los políticos con una muy baja confianza de la población (84% entre ninguna y poca confianza).

Por último, la misma encuesta muestra la percepción de la población referente al actor más influyente en la toma de decisiones del país y considera que los noticieros son los que en mayor medida influyen en las decisiones de las autoridades (34.4%), esto puede estar explicado por su influencia en la opinión pública del país. El segundo puesto en la percepción lo ocupan paradójicamente los sindicatos (12.8%), seguido de los partidos políticos (11.2%), ambos actores se encuentran envueltos en las dinámicas de los medios de comunicación y son los más beligerantes con respecto a las acciones gubernamentales o de oposición política.

LOS NUEVOS DESAFÍOS

Los acontecimientos recientes, tanto en la provincia de Bocas del Toro como en la Capital, en torno a la aprobación y aplicación de leyes y las denuncias de poca participación ciudadana en la toma de decisiones sensibles a los sectores sociales, son un indicador de deficiencias en la gobernabilidad democrática y la convivencia pacífica en Panamá. Es importante entender que es necesario lograr una convivencia democrática eficiente para posibilitar la gobernabilidad, por esto, enumero algunas iniciativas tendientes a mejorar la situación:

>ir< 1. Abrir espacios de participación ciudadana desde las instituciones públicas del país, así como desde los gobiernos locales. Estos espacios abrirían canales de comunicación entre autoridades y grupos sociales, reduciendo las expresiones sociales en las calles.

>ir< 2. Promover la creación sostenida de organizaciones de la sociedad civil en distintos niveles. El hecho de apertura de espacios no garantiza su utilización, si la comunidad no toma riendas de participación. Es importante destacar que la investigación social juega un papel en este acercamiento y legitimidad de las organizaciones sociales de base comunitaria.

>ir< 3. Elevar los niveles de consulta ciudadana, más amplios, en el Órgano Legislativo y Ejecutivo como principales entes de generación de políticas y toma de decisiones, así mismo garantizando la independencia del Órgano Judicial. Esto permitiría elevar la confianza en las instituciones y generar mayor participación.>ir<

Concluimos, que la gobernabilidad democrática, a través de la convivencia de la población, es un objetivo a alcanzar y depende de la voluntad de las autoridades, entendiendo que la concentración de poder, llevaría a conflictos innecesarios. Debemos concebir, que la gobernabilidad democrática se resume a un ‘mandar obedeciendo’.>ir<