28 de Oct de 2021

Política

La estrategia del millón de la alianza oficialista

PANAMÁ. Los principales partidos oficialistas —Cambio Democrático (CD) y Panameñista— bosquejan ya una fórmula estratégica para asegurar...

PANAMÁ. Los principales partidos oficialistas —Cambio Democrático (CD) y Panameñista— bosquejan ya una fórmula estratégica para asegurarse el triunfo en las próximas elecciones generales de 2014.

Sorteando los escepticismos, esa coalición intentará alcanzar por lo menos un millón de adherentes, confirmaron fuentes del panameñismo. Eso significaría el 45% de la población electoral para el año 2009.

Y, aunque en CD no dan un ‘sí’ rotundo a esa premisa, no pierden las esperanzas de que ocurra. Si bien el encargado de las jornadas de inscripción de ese colectivo, Luis Cortez, es uno de los que no descarta esa posibilidad en el horizonte, explica que para ellos un plan juntos ‘no es algo relevante’.

LA RUTA HACIA EL MILLÓN

Por separado, cada partido tiene sus proyecciones. CD, por ejemplo, pretende engrosar este año sus filas hasta llegar a los 357 mil adherentes (entre jornadas de inscripción masivas, los 76 mil miembros que le heredó Unión Patriótica y los 50 mil que, tras una eventual fusión con Molirena, sumarían).

Aun cuando en el Panameñista los números no son tan redondos, sus líderes también esperan seguir en el fenómeno in crescendo por el que van. Según balances de la directiva, han logrado adicionar 95 mil inscritos a los 205 mil con los que iniciaron este año.

De allí que, en octubre próximo, ambos partidos empezarán a encauzar sus objetivos. Pese a que no han definido la fecha exacta, las dos agrupaciones políticas realizarán una jornada de inscripciones independientes, en las que prevén llegar juntos a los 800 mil adherentes, y así allanar el camino al millón, tarea que quedará para 2012.

La estrategia incluye dejar al opositor PRD con 350 mil inscritos, poco más de la mitad de los que tenían al inicio de este gobierno.

TERNAS OFICIALISTAS

Pero, mientras se preparan para captar adeptos, los partidos de la nómina oficialista también organizan sus propuestas presidenciales para los comicios venideros. Fuentes del panameñismo dijeron a este diario que en los colectivos gobernantes se manejan dos ternas, una en la que el Panameñista está a la cabeza y la otra en la que la bandera la lleva CD.

La primera posibilidad de dúo la conforman el vicepresidente de la República y presidente panameñista, Juan Carlos Varela (como candidato a presidente); y el ministro de Desarrollo Social, Guillermo Ferrufino (como vicepresidente).

Entre tanto, en la segunda harían mancuerna Ferrufino (como figura para presidente) y el ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial, Carlos Dubois (como vicepresidente).

RONDA EL ESCEPTICISMO

Francisco Sánchez Cárdenas, presidente del PRD, no confía en la idea de sus contrarios. Incluso, les recomienda que ‘dejen de soñar’.

‘...Es un gran sueño desproporcionado (...) y para ello necesitan que el PRD se eche a dormir’, agrega.

Sánchez Cárdenas dijo que aunque todavía no han puesto a andar su maquinaria, el PRD también se unirá a la ola de jornadas de inscripciones. Pero, a diferencia del oficialismo, hasta que no se haya ‘arreglado todo’ a lo interno del colectivo, no habrá fechas ni proyecciones.

En cambio, el analista Jaime Porcell, aunque reconoce que el oficialismo puede lograr sus pretensiones, considera que eso todavía es algo de ‘ver para creer’. Más allá, advierte de la necesidad de ‘fidelizar’ a los nuevos adeptos a los partidos.

Por su lado, Enoch Adames, coordinador Académico del programa FLACSO-Panamá, considera que una de las consecuencias políticas es la configuración de partidos que son más engranajes o aparatos del poder que plataformas ideológico-programáticas de la sociedad civil.

‘Nuestros partidos políticos operan territorialmente no a través de lealtades ideológico-programáticas entre sus adherentes sino básicamente como instrumentos de retribución y distribución de bienes materiales a nivel institucional o circuital, lubricados por las facilidades de un sistema que estimula el clientelismo y el tráfico de prebendas’, agregó.