15 de Ago de 2022

Política

Las intenciones detrás de la segunda vuelta electoral

PANAMÁ. ¿Por qué Cambio Democrático quiere una segunda vuelta cuando, según los medios, ganó con un 60% de los votos de los electores pa...

PANAMÁ. ¿Por qué Cambio Democrático quiere una segunda vuelta cuando, según los medios, ganó con un 60% de los votos de los electores panameños?

Los políticos criollos no nos brindan mayores explicaciones. Como ciudadanos panameños merecemos estar informados para saber por quién votar en las próximas elecciones. Para evacuar mis dudas asistí a la cena por la Libertad Económica organizada por la APEDE, el día jueves 26 de mayo, cuyo invitado era el periodista Álvaro Vargas Llosa.

Para él, una de las mayores debilidades de las nacientes democracias latinoamericanas es la corrupción que siempre se encuentra en los más altos niveles estatales. Decidí participar. Le pregunté al panelista por el tema que hoy nos quita la tranquilidad, el mecanismo de la segunda vuelta en Panamá: ¿fortalecería nuestra democracia, o, por el contrario, este mecanismo electoral atentaría contra la institucionalidad del país? Porque en el fondo parecería una decisión tendiente a concentrar el poder de los partidos tradicionales. Su respuesta fue políticamente correcta: que no siempre beneficia a la democracia y que por lo que había escuchado, en Panamá la propuesta tenía un propósito político definido. Agregó algo más: hay que buscar la ley origen.

HABLEMOS DE NÚMEROS

No tuve más remedio que ahondar en buscar información. Cecilia Fonseca publicó en el diario La Prensa el día 25 de mayo del 2011 que Ernesto Pérez Balladares fue electo en 1994 con el 33.3% de los votos emitidos. Mireya Moscoso alcanzó la Presidencia en 1999 con el 44.8% y Martín Torrijos llegó a la silla presidencial con el 47.44%. Ricardo Martinelli obtuvo en 2009 un respaldo del 60% de los votantes.

Es decir, que a excepción del actual presidente, todos fueron elegidos por mayoría simple, y no absoluta. El artículo periodístico continúa señalando que ya existe un precedente jurídico del Pleno de la Corte Suprema de Justicia.

Sobre el mismo tema, el 18 de noviembre de 1994, la Corte resolvió un Recurso de Inconstitucionalidad presentado por el entonces diputado Guillermo Cochez contra un artículo del Código Electoral que señalaba que la proclamación del Presidente se haría en base al que hubiera sacado más votos; es decir, mayoría simple. Lo que significa que existe un precedente de la Corte que se ha pronunciado al respecto. A los profesionales del derecho se nos ha enseñado que un mismo tema no puede ser debatido dos veces en el mismo sentido.

Entonces, si los gobernantes de turno quieren una segunda vuelta, no puede ser objeto de discusión a través de una reforma legislativa ni tampoco a través de una ley, porque ya hubo un precedente jurídico. En consecuencia, debe respetarse la legalidad de la ley; es decir, que quieran o no nuestros legisladores, deben irse a una reforma constitucional. Es allí donde los votantes debemos tener la última palabra. Democracia real.

EL TRASFONDO

Otra pregunta que queda sin respuesta es la siguiente: ¿por qué el Presidente Ricardo Martinelli, y su partido CD, quiere una segunda vuelta, si había ganado con una mayoría absoluta (60%), y no simple? Por supuesto pensé que sus asesores más cercanos le hicieron notar que no calificaba para una segunda vuelta, puesto que tenía más del 51% para ganar una elección presidencial. ¿Por qué la insistencia?

A mi entender, el CD tergiversa de manera política el fundamento de la necesidad de una segunda vuelta, y para justificarla fracciona los votos de la Alianza ganadora.

En las últimas elecciones, según cifras del Tribunal Electoral, los votos presidenciales de la elección de 2009 se repartieron de la siguiente manera: PRD 34.9%, Partido Popular un 2.2%, Molinera 6.0%, Partido Panameñista un 18.5%, Cambio Democrático un 32.1%, Liberal un 0.5%, Unión Patriótica un 3.4% y Vanguardia Moral de la Patria un 2.3%.

En una contienda electoral con la segunda vuelta implementada pasarían el PRD con 34.9% y el CD con un 32.1%, eliminando a todos los demás partidos, por ser los dos más fuertes, en la actualidad. Tomando en consideración que el PRD siempre saca un promedio de 33% de los votos, pretenden obligar al panameñismo a unirse a sus filas y así garantizar el triunfo con más del 51% de los votos. De esta manera no solo logran mantenerse en el poder, sino que garantizan el apoyo total de la Alianza del Gobierno.

Esta estrategia además de las prebendas políticas que incluye, les garantiza a futuro que no habrá revanchas ni persecuciones por sus actuaciones durante la administración de gobierno.

Como ciudadana de este país sigo creyendo que en política no existen sorpresas, sino que siempre habrá sorprendidos. Los gobernantes de turno olvidan que a los panameños nos gusta aplicar el voto castigo. A pesar de nuestras limitaciones, puesto que es difícil que un candidato independiente pueda postularse sin el respaldo de un partido tradicional, permanece una especie de sabiduría popular que conduce al cambio. A evitar la permanencia de nadie en el poder.

Existe una gran parte del electorado que al momento de votar en las urnas, no olvidaremos que Gobierno que no cumpla con las promesas electorales y gobierna a espaldas del pueblo panameño, se le aplicará el pase de factura. Con o sin segunda vuelta. Para que los políticos comiencen a pensar en las verdaderas necesidades de nuestro querido Panamá.