Temas Especiales

20 de Oct de 2020

Política

Denuncian venta de refugio silvestre

Dice un viejo refrán que ‘lo que a la tierra le quitemos nuestras futuras generaciones pagarán las consecuencias’.

Dice un viejo refrán que ‘lo que a la tierra le quitemos nuestras futuras generaciones pagarán las consecuencias’.

Este popular adagio, lo han convertido en su baluarte de lucha, ambientalistas y moradores del distrito de Alanje en la provincia de Chiriquí, ante la preocupación de que el área protegida ubicada en playa La Barqueta, pase de ser un refugio de vida silvestre a convertirse en un exclusivo complejo residencial.

Es la historia de siempre. De terrenos públicos que terminan en manos de empresarios. Pasó la semana pasada en Paitilla y ahora La Estrella revela una nueva irregularidad que por estar alejada de la ciudad no deja de doler con la misma fuerza.

Y es que en Alanje, los denunciantes han recopilado pruebas que demuestran las intenciones del empresario, Juan Gabriel Araúz Anguizola; de extender su proyecto hasta las tierras de la reserva ambiental.

Ya no duermen tranquilos. Les inquieta el futuro incierto de los tierras dentro del refugio, por ello, junto al concejal de Palo Grande, Efraín Quintero, se dirigieron hasta la sede de la Autoridad Nacional de Tierras (ANATI), en la ciudad de Panamá, para investigar.

Allí solicitaron información sobre trámites de lotificación de terrenos, que se han realizado o están en vía a ejecutarse en playa La Barqueta. Y sin duda, lo que encontraron despejó todas sus dudas.

Los funcionarios de ANATI les entregaron copia de ocho memorandos, de entre el 30 de marzo y el 16 de mayo de este año, donde se autorizaba dar seguimiento con los trámites correspondientes a la solicitud de compra de aproximadamente 187 hectáreas a orillas de playa La Barqueta.

Pero, a nombre de quién se había hecho dicha solicitud? Para responder esta interrogante se dirigieron a pedir los planos en base a los memorandos entregados.

Luego, con plano en mano pudieron constatar que ‘ciertamente las sociedades propiedad de Juan Gabriel Araúz Anguizola, eran las que habían solicitado comprar terrenos a la nación, que forman parte del refugio’, dijo el concejal Quintero.

El concejal Quintero narró que lo más curioso es que de los ocho memorandos, la ANATI ya había aprobado cinco planos, entre el 26 y 29 de julio de este año.

Tres de estos planos están a nombre de la Sociedad Las Olas, uno a nombre de Juan Araúz y otro a favor de María Araúz.

Pero lo más sorprendente de todo, es que la mayoría de los terrenos solicitados por las sociedades de Araúz Anguizola, forman parte del Refugio de Vida Silvestre de la playa.

Ante esta anomalía, el concejal de Palo Grande, remitió a principios de mes, una nota a las autoridades de la ANATI, donde expresa ‘su oposición en relación a la venta de estas tierras’.

En dicha misiva, el representante les recordó a las autoridades de esta nueva dependencia estatal, que por este caso ‘ya se han interpuesto demandas ante la Personería Municipal del Distrito de Alanje, para que esta instancia judicial investigue la venta fraudulenta de estas tierras’.

No obstante, Quintero dijo sentirse indignado porque hasta la fecha no ha recibido respuesta.

EL CONTRAATAQUE

Pero al igual que en el pasado, los alanjeños están dispuestos a dar la batalla.

En pie de guerra y sin dar un paso atrás, los ambientalistas han reforzado sus acciones para dar a conocer ante la opinión pública lo que hasta hace poco parecía un secreto a voces.

‘No dejaremos que se privaticen los terrenos del Refugio, un área por la que luchamos para que se convirtiera en zona protegida’, precisó Clemente Carrasco, miembro del Comité Ambiental Pro Rescate de playa La Barqueta.

Carrasco recordó que fueron los mismos grupos ambientalistas agrupados en el entonces Comité Ambiental de Alanje, quienes lucharon para que el gobierno declarara esta zona como Refugio de Vida Silvestre.

Según consta en la documentación que reposa en la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el refugio se creó en agosto de 1994 mediante la Resolución JD-016-94, y posteriormente se modificó en febrero de 2003, mediante el Decreto Ejecutivo 15 del 27 de febrero, por medio del cual se cambiaron los linderos de esta área protegida.

Los ambientalistas alegan que durante la gestión de la ex presidenta Mireya Moscoso, se modificaron los límites del Refugio, solo para que el empresario Juan Gabriel Anguizola en Alanje, pudiera construir su proyecto hotelero Las Olas, en La Barqueta. Pero, ¿y qué dicen las autoridades?

RESPUESTAS QUE NO CONVENCEN

Lejos de transformarse en paladines de la justicia, los ambientalistas de Alanje están convencidos que los únicos que pueden ponerle el cascabel al gato, son las autoridades.

Sin embargo, por los vientos que soplan, ellos sienten que las respuestas no las están buscando en el lugar correcto.

El presidente del Comité Pro Rescate de Playa La Barqueta, Constantino Aparicio, sostiene que si hay algo que los tiene desanimados es precisamente las respuestas de algunas autoridades regionales.

Así lo percibieron el pasado viernes luego que presentaran la denuncia ante el Consejo Provincial en la gobernación de la ciudad de David.

En el caso del director de la Autoridad de los Recursos Acuáticos (ARAP), Elmer Romero, solo se limitó a decir que ‘el tema es manejado en Panamá por el departamento de Ordenamiento y Manejo Costero Integrado’.

Mientras que el director de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), Rodrigo Agrasal, dijo que ‘como institución están haciendo los mejores esfuerzos para mantener el área protegida’.

A su vez reconoció que este problema de tierras en Alanje es un problema de ‘vieja data’, pero que a pesar de ello, ‘el Refugio de Vida Silvestre actualmente no presenta afectaciones ya que cuenta con una guardaparques’.

Incluso de acuerdo a un cuestionario de preguntas que este medio le envió vía e-mail al encargado de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de la ANAM en Chiriquí, Nicomedes Jiménez, comunicó que la entidad no ha recibido ‘ninguna documentación para lotificar dentro del Refugio’.

Pero al ser cuestionado sobre el estado en que se encuentra el refugio y el área de anidamiento de tortugas, sus respuestas no coinciden con la realidad que percibió el equipo periodístico de La Estrella cuando realizó un recorrido por el área —ver fotos y nota relacionada—

Jiménez en respuesta la interrogante ¿cómo utiliza la ANAM el dinero que se cobra a las personas que entran al refugio?, dijo que ‘las áreas protegidas tienen que hacer muchos gastos, que estos pequeños ingresos contribuyen sufragar’.

Agregó que durante los meses de anidamiento (mayo-noviembre), se recorre toda la playa en horarios vespertinos y nocturnos colectando los huevos desovados por las tortugas, salvándolos de los depredadores.

Afirmó que ‘el vivero se mantiene cercado y vigilado’(pese a que este medio encontró una cerca dañada y sin vigilancia).

Ante la situación, al ser consultada la gobernadora de Chiriquí, Aixa Santamaría, dijo que espera ‘una respuesta de las autoridades nacionales en torno al caso dentro de 15 días’. Por lo pronto los habitantes de Alanje se encuentran en pie de guerra. Luego de las complicaciones que le generó a la comunidad la reducción del acceso a la playa para beneficiar el proyecto inmobiliario ahora se niegan a la venta del refugio. ANATI luego de la polémica por el parque de Paitilla, sigue en el ojo de la tormenta. (Con la colaboración del corresponsal Raúl López)