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24 de Sep de 2020

Política

Femicidio en Panamá: de la fantasía a una gran pesadilla

Según el Observatorio Panameño contra la Violencia de Género (OPVG) entre los años 2009-2011… ‘han muerto de manera violenta 209 mujeres...

Según el Observatorio Panameño contra la Violencia de Género (OPVG) entre los años 2009-2011… ‘han muerto de manera violenta 209 mujeres, el 67.5% de los cuales se clasifican como femicidios; el 27.3% como no femicidios, que comprenden las muertes producto de violencia social y los suicidios; y en un 5.3% de los casos no se cuenta con la información necesaria para hacer la clasificación’. (OPVG, mayo 2012).

Dicha información ratifica la tendencia que ya se preveía cuando se realizó la investigación ‘Femicidio en Panamá 2000- 2006’, publicada en el año 2008 y según la cual en los siete años que cubría el estudio hubo en el país 226 muertes violentas de mujeres, de las cuales un 68% fueron femicidios. Es evidente que en los recientes últimos tres años se ha producido una cifra casi igual a la que hubo en los pasados siete años del estudio.

ALGUNAS DIMENSIONES DEL PROBLEMA

Ello es llamativo y compagina con la sensible contradicción entre las condiciones económicas del país y el clima social y político cotidiano de inseguridad, descomposición e incertidumbre hoy existente. En todo caso puede decirse mucho en torno al significado de los femicidios en el país, sin embargo quisiera concentrar esta reflexión en dos o tres dimensiones del asunto.

LOS MENSAJES CONTRA EL FEMICIDIO

La primera es la comprobación de que los avances en la condición de las mujeres en el país, tan arduamente obtenidos, están siendo menoscabados, por decir lo menos. Duramente atacados por representantes de la reacción patriarcal, sólo así puede explicarse la reciente retirada de la ‘cuña contra el femicidio’ que para escándalo de la mojigatería mostraba con claridad las dudosas promesas del amor en las condiciones patriarcales. La retirada es una derrota, una concesión indudable: es cada vez más difícil hacer políticas y campañas que convoquen a debatir de modo intelectual y éticamente serio todo el asunto. Y en los medios de comunicación se seguirán difundiendo los productos culturales que no sólo siguen recreando sentidos, valores, representaciones sociales y opiniones contrarios a los intereses estratégicos de las mujeres, sino al propio ser de esta sociedad. En tanto la sociedad reclama visiones más democráticas, más seguridad y respeto a los derechos, la vida y la seguridad de las mujeres y de todas las personas los medios transmiten visiones cada vez más violentas, subordinantes y discriminatorias sobre las mujeres.

LA PREVENCIÓN DEL FEMICIDIO

Una segunda cosa, que provoca muchas dudas es si los femicidios pueden ser prevenidos. No es posible dar una respuesta exacta. En un alto grado ello depende de las acciones y medidas que logren establecer las instituciones, depende también del nivel de formación ética y cívica a disposición de toda la población, y en otro nivel de la voluntad de las jerarquías políticas y su visión del país. También pone en la mesa de debate el proceso hacia las políticas públicas de equidad de género e igualdad social que hace ya 20 años (1992) iniciara el Foro Mujer y Desarrollo y que tantos efectos ha causado en la institucionalidad y las políticas sociales, entre ellas algunas leyes y planes contra la violencia hacia las mujeres y la familia. Son dichas acciones las que son frenadas cuando la cuña es impugnada

Desechar dicha publicidad significa que las instituciones para la igualdad social de las mujeres no deben poner otra formación e información ética y cívica a disposición de toda la sociedad sino sólo aquella que goce de la buena a voluntad de las jerarquías fundamentalistas y su visión sobre el país que se desea. Ello equivale a decir que seguirán vigentes las irreales fantasías patriarcales que muestran a las mujeres como seres sin voluntad y sin autonomía, visiones que son cada vez más difíciles de realizar y que están en la base de la mayoría de los femicidios. Seguramente una sociedad que construya representaciones sociales más acordes con la humanidad de ambos sexos será una sociedad menos violenta en éste sentido.

DEL SUEÑO A LA PESADILLA

Y una última reflexión se deriva necesariamente de la anterior, en la medida en que los seres humanos, hombres y mujeres, sean concebidos y aceptados como seres únicos, complejos, autónomos y portadores de la totalidad de los derechos humanos, en esa misma medida serán cualitativamente diferentes sus relaciones... hoy marcadas por fantasías que sublimizan y ocultan la dualidad moral, la opresión y la subalternidad y que son diseminadas a todas horas en los medios. Si se examina el contenido de las telenovelas y los programas más populares es evidente la banalización, el erotismo chabacaneado y el sentido envilecedor de tales productos. Se supone además que son espejos de la ‘realidad’, pero ¿es esto así realmente?

El gran ‘pecado’ de la cuña satanizada fue poner en evidencia por lo menos una de las grandes carencias que subyacen a tales fantasías. La ausencia de una educación sexual integral, cívica, antropológica y éticamente coherente. Otras no son tan evidentes y exigen un gran esfuerzo cultural e intelectual para hacer que en nuestra sociedad haya tal vez menos fantasía y menos ensueño, pero más verdad y libertad y menos posibilidad de que un sueño termine en pesadilla. Eso fueron las 141 víctimas de femicidio de los años 2009-201. Su sueño se tornó una pesadilla. A ellas y a su memoria les debemos hacer tal esfuerzo.

DOCENTE UNIVERSITARIA