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24 de May de 2020

Política

Finmeccanica, la tormenta de Martinelli en Nápoles

PANAMÁ. El escándalo ítalo-panameño más grande de lo que va del siglo, el expediente sobre corrupción con Finmeccanica, sorprende con fu...

PANAMÁ. El escándalo ítalo-panameño más grande de lo que va del siglo, el expediente sobre corrupción con Finmeccanica, sorprende con fuerza y sin prevención al presidente de la República, Ricardo Martinelli, y a su gobierno.

Es que la detención de Paolo Pozzessere, el exdirector comercial de Finmeccanica, ha abierto un punto de fuga para Martinelli en Roma, en Nápoles y en Panamá: en la orden de arresto, los fiscales del caso —Henry Woodcok y Vicenzo Pistelli— dejaron ver su tesis de que en la firma del contrato entre el coloso industrial italiano y el Ministerio de Seguridad de Panamá supuso la generación de ‘comisiones ilegales’ por el asesoramiento de Agafia Corp., que llevan hasta el mandatario panameño.

Se trataría de un soborno por 23 millones de dólares para conceder el millonario contrato de 19 radares, seis helicópteros y un mapa cartográfico a Finmeccanica. La coima representaría el 10% del acuerdo comercial, que alcanza los 250 millones de dólares.

LA ADVERTENCIA

Pero la detención del exdirector de Finmeccanica llegó a probar algo que Mauro Velocci —el hombre al que el presidente Martinelli calificó de drogadicto y borracho—, reveló en una entrevista exclusiva con La Estrella el 26 de abril último.

Según Velocci, tras una reunión en la casa de Martinelli —en la que, dice, participó el empresario Rogelio Oruña (de IBT Group), el primo del mandatario, Frankie Martinelli, y otras cuatro personas— Valter Lavitola (el supuesto intermediario entre Finmeccanica y Panamá) le había informado del peligro que corría la entrega de 23 millones de dólares supuestamente para el presidente Martinelli.

Es que Ángelo Capriotti, el estratega de Lavitola en un negocio de cárceles móviles con Panamá, había sido detenido y la entrega tenía que esperar hasta su liberación.

‘Él (Lavitola) siempre decía que (el dinero) no era para él, sino para el Presidente. Nada era para él. Estoy haciendo un favor, yo no quiero nada. Bueno, yo le dije: Valter a mí no me hables de eso, si tú me dices que Angelo se había comprometido a entregar 23 millones para el presidente de Panamá, para mí está bien’, retrató Velocci, entonces en Nápoles. Pero la teoría de los fiscales de Nápoles va en contravía de las excusas de Lavitola a Velocci.

Los investigadores creen que el millonario contrato de Finmeccanica y Panamá incluiría siete millones de dólares para el propio Lavitola, y este, además obtendría el 35% de Agafia Corp., la compañía que habría actuado como asesora en la negociación y, por ello, habría recibido 10% en comisión.

La empresa también está ligada a Gustavo Franchella, vinculado con IBT Group.

‘A menos que suceda una imbecibilidad, yo consigo algún acuerdo con Martinelli’, citó ayer el corresponsal de Prisa en Italia, Joan Solés, de la transcripción de una conversación telefónica de Lavitola, intervenida por la justicia.

Finmeccanica, un día antes, había negado los señalamientos en una nota de prensa; sin embargo —amplió Solés— los fiscales parecen no darle crédito a la versión del coloso semiestatal.

LA DUDA DEL HELICÓPTERO

Los 23 millones de dólares, según creen los investigadores en Italia, eran parte del soborno que pretendería Finmeccanica a altas figuras del gobierno de Panamá.

Los expedientes siguen la pista de un helicóptero de interior revestido con piel Hermes que sería entregado al presidente como ‘adelanto’ de una compensación que, sospechan, alcanzaría los 30 millones de dólares.

Velocci insiste en que la aeronave nunca pudo ser entregada porque los principales directivos de Finmeccanica estaban en investigación por la existencia de un hoyo negro para sobornos internacionales.

Entonces, relató a este medio, Lavitola le pidió ayuda para cumplir con el acuerdo de entregar la máquina.

—El helicóptero nunca se entregó al presidente porque tenía una urgencia muy grande y cuando me doy cuenta que él que quería, con interior de cuero de Hermes, hice una búsqueda y encontré que ese tipo de nave sólo podía entregarse en ocho meses—, apuntó.

—¿Y qué hizo entonces?

—Le dije a Valter que no se podía, entonces él me dice: habla con el hijo de Martinelli y explícale todo.

La intervención de una conversación entre Pozzessere y Lavitola (ambos recluidos en la prisión napolitana Poggioreale) del 21 de agosto de 2011, cuya transcripción difundió el diario La Repubblica, confirmó la intención de entregar el aparato a Martinelli.

La Fiscalía de Nápoles, de todos modos, dijo el periodista Solés, no tiene intención de demostrar la implicación de panameños en el escándalo. Aún así, reportó la agencia de noticias Ansa, los investigadores estarían ‘en camino de completa identificación’ de los istmeños involucrados.

‘ Sigue sin comprobarse la coima... si no la hubo, quizá el presidente de Panamá evitó un chantaje, una estafa, un robo...’, agregó.

Ni el presidente Martinelli, quien viaja por Vietnam, ni figuras de su gobierno se refirieron ayer al tema. (Léase nota: ‘Es novela cerrada’)