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03 de Jun de 2020

Política

Mejía, Moncada y la crisis en la CSJ

PANAMÁ. En los confines de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) se libra una batalla intestinal, que, empero, no pierde su sigilo y diplom...

PANAMÁ. En los confines de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) se libra una batalla intestinal, que, empero, no pierde su sigilo y diplomacia. Su objetivo es conquistar la próxima presidencia del Poder Judicial.

Alejandro Moncada Luna, su presidente, intenta la reelección, aunque encara la férrea resistencia de su vice, Harry Díaz, y un grupo de magistrados, tanto nombrados por el PRD como por Cambio Democrático, que se le oponen tras dos años de escándalos y crisis en el sis tema judicial.

Moncada Luna, paradójicamente, es el punto de balance de la crisis. Es el voto que nadie tiene y que todos necesitan. Y a la vez es la figura a la que nadie quiere respaldar, aunque él piense en la reelección de 2014.

Esta realidad, relatan fuentes a lo interno de la Corte, hallana la ‘necesidad’ de cambios. Un integrante nuevo y manejable, que desequilibre a uno de los dos bandos, y que con tres magistrados cada uno, se vean obligados a ‘plegarse’ o a Moncada Luna o a Harry Díaz. Y a éste último, agregan, ‘no será’.

LA POLÍTICA SE ATORNILLA EN LA JUSTICIA

Sí, el debate en el Palacio Gil Ponce es político, tanto o más que como en un partido. Sí, el tono de la elección de enero próximo en la Corte es agudísimo. Y sí, esto dibuja el fracaso del sistema de justicia.

Pero con fracaso o no a cuestas, en el máximo tribunal de justicia toma relevancia el proceso que la Asamblea Nacional pretende seguirle al magistrado Jerónimo Mejía, por supuesta ‘apología del delito’, al plantear que es una práctica habitual de los jueces llevarse expedientes para su casa y adelantar su análisis.

Aunque el presidente de la Comisión de Credenciales, Mario Miller, anunció hace poco más de un mes que apenas se deshicieran del caso Patria Portugal entrarían a ver el fondo de la queja, los diputados han tratado el asunto con pasos fríos. Como merodeando. La justicia pende de ellos, así como la posibilidad de implosiones en la Corte, uno de los pilares de la vida en democracia.

Es que una eventual salida de Mejía pondría el asunto en aprietos. Además de que, finalmente, el oficialismo coronaría su mayoría en el principal estrado judicial, matizaría la crisis interna entre los magistrados. Uno más para Moncada Luna y uno menos para los del PRD.

Tal vez por eso la sociedad civil ha activado sus alertas antidictaduras. Ve más allá de la simple remoción de un magistrado en tiempos electorales, en los que se debate sobre la necesidad de independencia de la Corte del resto de los poderes del Estado. Denuncia una crisis de institucionalidad que no se despeja.

El Movimiento de Aboga dos Gremialistas (MAG) ha dado el más reciente cuestionamiento. El miércoles mostró su reproche a ‘cualquier acto que atente contra la independiencia de un órgano del Estado, con el único fin de manipular sus decisiones y en medio de una campaña electoral’.

El presidente del MAG, Rogelio Cruz, consideró que los señalamientos que se le endilgan carecen de fundamentos toda vez que ‘ni incitan a la comisión de un delito ni se dieron en el ejercicio de sus funciones’.

‘NO HAY ELEMENTOS’

Carlos Gasnell, directivo de Transparencia Internacional capítulo Panamá, ponderó, por su parte, que el proceso en la Asamblea debería tratarse de un ‘mero trámite’ porque, coincide con el MAG, no hay causales para enjuiciar a Mejía.

Exmagistrados consideraron que antes de ver cualquier caso contra Mejía, la Asamblea debería analizar expedientes que tiene antes en su poder, y así no delatar un ‘interés particular’ en el caso. Pero Mario Miller no quita el dedo. Califica como ‘inconstitucional’ la actuación de Mejía.

Y el boquete a la crisis de la Corte seguirá creciendo.