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28 de Nov de 2020

Política

Panamá y los derechos humanos

PANAMÁ. Si para el siglo XXI Panamá quiere entrar con mayor fuerza en materia de Derechos Humanos, requiere hacer una renovación de la C...

PANAMÁ. Si para el siglo XXI Panamá quiere entrar con mayor fuerza en materia de Derechos Humanos, requiere hacer una renovación de la Constitución en la que resuma, claramente, los derechos civiles y políticos, así como también los sociales, económicos y culturales de los pueblos.

Esa es la recomendación que hace hoy, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, Roberto Troncoso, expresidente del Comité Panameño por los Derechos Humanos, con 40 años de ejercer la abogacía y quien dice que reformar la Carta Magna es el ‘mejor legado que cualquier gobierno le puede dar a este país en asunto de derechos humanos’.

En materia gobernativa, sugiere dar un poco más de libertad en materia política.

LEJOS DE LA POLÍTICA

Troncoso —quien presidió la comisión que designó el presidente Ricardo Martinelli en 2010 para investigar los hechos violentos registrados en Changuinola y que luego fue criticada por el propio gobernante— no quiere que haya una participación directa de funcionarios del gobierno en la política partidista.

A pesar de las percepciones, el empresario señala que Panamá ha tenido ‘mayores avances’ que otros países en derechos civiles y políticos, además ‘‘grandes avances’’ en los aspectos económicos, sociales y culturales, como el crecimiento económico y oportunidades de trabajo, una mejor vivienda y educación.

El abogado destaca que en el ámbito político, el país es uno de los referentes en mayor transparencia electoral, pero hay tropiezos en la participación de la mujer y el temor que ha provocado en algunos gobiernos en cuanto a persecución política y propiciar el transfuguismo.

Cuestiona los nombramientos en la Defensoría del Pueblo, por ser no solo producto de gobiernos presidencialistas, sino centralizados, aunque se ha mantenido la vigencia de esa entidad defensora de los derechos.

Para Esmeralda de Troitiño, exmagistrada del Tribunal Superior de Niñez y Adolescencia y de la Corte Suprema de Justicia, en un estado de democracia, la garantía es respetar los derechos fundamentales de todas las personas.

Aduce que en Panamá se ha estado ‘‘echando para atrás’’, porque, incluso, se reprime por protestar por no aceptar las críticas, y deplora el manejo de las autoridades de justicia.

‘Usted ve todos los casos, eso es violación de los derechos fundamentales de la gente’, subraya.

Troitiño, docente jubilada, indica que la autoridad es la primera que debe ver el respeto de los derechos fundamentales.

También menciona que la violencia doméstica y contra la mujer es violación de derechos humanos.

Las garantías son también para el infractor, porque no hacerlo es estar en las mismas condiciones.

VIOLACIÓN EN CÁRCELES

En octubre pasado, la Defensoría del Pueblo admitió una queja por posible vulneración de los derechos humanos de los detenidos que se encuentran recluidos en la Galería H del Pabellón 2 de La Joya. Hay desde escaleras oxidadas hasta baños contaminados y discriminación sexual.