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18 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Reajustando acciones

Sí, estoy consciente de que el ambiente, al igual que la materia, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma (el problema es que lo e...

Sí, estoy consciente de que el ambiente, al igual que la materia, ni se crea ni se destruye, sólo se transforma (el problema es que lo estamos transformando en un sitio inhóspito, digno de una medalla de oro al egoísmo consumado). Y aunque el hombre, por sólo existir contamina; lo que menos podemos hacer como seres “pensantes” es revertir esa premisa, para mejorar los estándares ambientales.

El reto que se nos presenta como sociedad es rediseñar nuestro proceso de crecimiento, impulsando procesos y tecnologías orientadas a restaurar y proteger los recursos con que contamos. Cualquier acción de producción que realicemos, pero que esté divorciada del desarrollo sostenible, sencillamente nos roba otra opción más para sobrevivir en este planeta.

Es por ello (y porque, hasta la fecha, hemos abordado la temática ambiental mediante estudios aislados no relacionados) que los programas educativos vigentes requieren una profunda revisión, para ser replanteados a las exigencias actuales. No obstante, estos cambios (que vendrán de la mano con la incorporación de verdaderos programas ambientales en las escuelas), tampoco pueden ser tomados a la ligera. Las estrategias que se pretendan poner en marcha se parecen mucho a las dietas para bajar de peso: serán preferibles las graduales, de lenta, pero segura y progresiva evolución, capaces de permanecer a través de los hábitos y de la cultura; a aquéllas más agresivas que, a primera vista más eficaces, terminan siendo efímeras, pues no son realmente asimiladas dentro del modus vivendi de una población, condenándolas irremediablemente al fracaso.

Finalmente, para producir los efectos esperados de esta nueva forma de educar, debemos prepararnos como docentes ambientales; tanto los educadores en las escuelas como los padres de familia, nuestros “primeros maestros”. No cabe duda, salvar nuestro ambiente se aprende, incluso, en el hogar.

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