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22 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Los pobres y el mercado

Quienes abogan por el neoliberalismo han querido imponer la “supremacía del mercado” como el regulador perfecto de la economía. Para ést...

Quienes abogan por el neoliberalismo han querido imponer la “supremacía del mercado” como el regulador perfecto de la economía. Para éstos, liberalizar precios y privatizar se ha convertido en la panacea a alcanzar.

Según los neoliberales, el mercado guiado por la mano invisible generará precios más bajos dada la competencia entre los productores; bajo esta premisa la regulación de precios se torna obsoleta. Este ha sido el discurso desde 1983, cuando inicia en Panamá la política de liberación de precios, pero en ningún caso los precios han disminuido para los consumidores.

El aumento de los precios de los productos y servicios básicos, relacionados con el congelamiento de los salarios generales desde 1981, ha provocado una pérdida del poder de compra de los salarios, el cual hoy se estima en más de un 30%.

Ante ello, los obreros demandamos al gobierno que se decrete una política de rebajas y congelamiento de los precios y un aumento general de salarios, que nos permita recuperar el poder de compra, cuya pérdida nos mantiene como clase asalariada en pobreza. Estas dos medidas ya han sido aplicadas en otros países de América Latina; pero el gobierno PRD no da respuesta al pueblo. Es más, su recién electa candidata presidencial, Balbina Herrera, manifestó en un programa de televisión, que el “congelamiento de precios no funciona, que las fuerzas del mercado son el parámetro adecuado”. La pregunta: ¿No funcionan para quién?, para los empresarios que siguen acumulando ganancias extraordinarias, evaden impuestos, y acrecientan sus arcas personales a partir de las prerrogativas que otorga el Estado.

La propuesta que ha promulgado la Coordinadora Nacional de Lucha por el Respeto a la Vida y la Dignidad del Pueblo, responde a la demanda del pueblo, en ella se justifica la necesidad de reducir y congelar los precios de los artículos y servicios de primera necesidad. El resultado de esta medida permitirá al pueblo accesar a alimentos más baratos, impulsará la demanda y por ende reactivará la economía doméstica. Obviamente, ello debe ser acompañado de una política de regulación de precios. También se requiere un aumento general de salarios y de las pensiones, para frenar la pauperización de la clase asalariada.

En este sentido, el 18 de septiembre la Coordinadora se concentrará en la Asamblea de Diputados para hacer uso del derecho de iniciativa legislativa del pueblo. Presentaremos un anteproyecto de ley que recoge estas demandas, y que rechaza la privatización de la salud, educación y servicio del transporte; que exige el cese de los proyectos depredadores del ambiente y la eliminación y suspensión inmediata de las leyes de seguridad.