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02 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Perder ganando

A veces se pierde ganando, hay que revisar el “triunfo” y contar el reguero de heridos y muertos que quedaron en el PRD por el camino de...

A veces se pierde ganando, hay que revisar el “triunfo” y contar el reguero de heridos y muertos que quedaron en el PRD por el camino de alguien que tiene todas las cualidades para desfigurar de nuevo la cara que fue apiñatada, pero intervenida estéticamente y maquillada de un partido funesto que comenzaba a mostrar un semblante amable y conciliador.

Con Pérez Balladares el partido adquirió donaire y elegancia, ayudado por una excelente primera dama y un señor que, aunque era prepotente, convencía a quien fuera. Sin haberlo tratado le tengo respeto y aprecio a Ernesto P. B., aunque haya realizado sus deposiciones orgánicas en nosotros y el país, creo que lo hizo por lo menos elegantemente y hasta ahora todos lo hacen por tradición.

Qué suerte para el PRD que el siguiente gobierno por la primera mujer presidenta fuera tan vergonzoso, con una señora que reconoció públicamente que se vistió con nuestro dinero y trajo a Sean Connery para completar alguna fantasía, sin contar los rumores amorosos con algún doctor y algún abogado. Entre los detalles insignificantes, pero penosos, era que no sabía ni hablar.

El triunfo de Balbina, entre otras cosas ha recrudecido los recuerdos funestos de la dictadura, donde ella se ensoberbecía por estar en el círculo de poder, donde se atrevía a decir con impunidad militarmente protegida en apología del delito “Civilista visto, civilista muerto”, como si los civilistas no fueran panameños con derecho a disentir, ¿debían morir por ser civilistas? Me gustaría saber la definición que Balbina tenía y ahora tiene sobre ser civilista.

En San Miguelito, Balbina empuñó y disparó armas junto a un Sr. Gómez, en videos que deben estar por alguna parte, si es que el malvado poder no sacó de circulación, pero que yo vi en vivo en el único canal que todavía pasaba un poquito de la verdad, contra una manifestación civilista donde su grito de batalla era el mismo —total ella no es muy elocuente— “Civilista visto?” y ella y sus seguidores? “civilista muerto”.

Balbina cambió? cuando descubrió que nada dura para siempre como ella creía, y vio cómo hasta el más alto de sus ídolos y protectores con un suetercito verde o gris y con una actitud sumisa y temerosa era preparado en un video que recorrió el mundo, para ser transportado en un avión militar a sus dueños. Ahora Balbina balbucea, como lo ha hecho siempre, con frases inconexas e irregulares y llenas del verbo “decir”, que utilizan las personas cuando en realidad no saben qué “decir”, que quiere lo mejor para el país y no piensa que su propio partido no se lo cree.

El PRD ha cambiado mucho y acepto que para bien, Martín ha hecho y hace un excelente gobierno, es un hombre que quiere seguir la saga de quedar en la historia y lo está haciendo. No soy PRD y creo que jamás lo seré, pero para librarnos de tantas pirañas me gustaría que pudiera reelegirse.