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07 de Jun de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Una fiebre que hará daño

El auge en la industria de la construcción y el turismo que se viene dando en Panamá en los últimos años ha significado a la nación un a...

El auge en la industria de la construcción y el turismo que se viene dando en Panamá en los últimos años ha significado a la nación un alza en el crecimiento económico, que muchos versados en esta rama no esperaban en este corto lapso de tiempo.

La construcción viene representado importantes divisas en lo que se refiere a la compra de materiales e insumos, a la disminución de la tasa de desempleo y sobre todo a los ingresos tributarios para fortalecer la finanzas del Estado. Aunado a ello las cotizaciones a la seguridad social, que se han incrementado significativamente en los últimos tres años.

Si analizamos los tipos de construcción que se realizan en Panamá, podemos señalar que el 95% son obras para edificios de lujo, alquiler de apartamentos para personas de altos recursos, hoteles y centros de hospedaje tipo resort. Esta demanda obedece más que nada al crecimiento acelerado de la industria del turismo que llega a Panamá en diferentes formas, entre ellos el turismo por diversión, de trabajo, de compras, por la existencia de la Zona Libre, entre otros.

Dentro del turismo en la actualidad se da una modalidad, muchas personas con un buen poder adquisitivo —artistas, hombres de negocios y profesionales de diferentes regiones a nivel mundial— adquieren en compra apartamentos o viviendas en los centros de hospedaje Resort, para vivir temporadas en el país.

El auge de adquisición de tierras cercanas a las playas para la construcción de Hoteles Resort, y la llegada de cientos de turistas de todas partes del mundo, han logrado despertar en el visitante extranjero el interés de adquirir lotes y fincas, sobre todo en las áreas del interior del país, cercanas a lagos y playas.

Producto de ello se están dando fuertes entradas económicas por venta de tierras en algunas provincias como Chiriquí, Coclé y Los Santos, entre otras regiones, podemos decir que se ha desatado una fiebre por obtener terrenos para construir mansiones en sitios con escenarios naturales de gran hermosura como las playas de Tonosí, Pedasí, Las Lajas en Chiriquí, Boquete, Volcán, las playas de Gorgona, Río Hato, y las hermosas llanuras de Antón, en Coclé.

Se conoce que muchas personas están ofreciendo a dueños de estas tierras cuantiosas sumas de dinero para construir sus residencias al gusto y estar lejos de las grandes metrópolis de Estados Unidos y Europa.

Creo que estas transacciones deben ser fiscalizadas por entidades gubernamentales, que creen conciencia en estos pobladores sobre vender sus propiedad en forma masiva, debido a que con el tiempo y por el afán de mucho dinero, esas familias que venden al mejor postor, van a ser extrañas en su propia tierra y vendrán a ampliar los cinturones de pobreza que cercan el área metropolitana.