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31 de May de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Inútil agresión

Cansado estoy de acusaciones desmedidas en contra de un sector carente de recursos para defenderse de los ataques de medios que venden n...

Cansado estoy de acusaciones desmedidas en contra de un sector carente de recursos para defenderse de los ataques de medios que venden noticias baratas y engañosa en contra de panameños humildes, creyéndose superiores en derecho y razón.

¿Qué pretenden los medios al exigirle al gobierno un servicio de transporte público “mejor”? Opiniones de comentaristas como Lucy y Atenógenes se rinden a expensas y ausencia de hechos concretos de nuestra realidad, de manera caprichosa, antojadiza y egoísta. ¿Piensan ellos que a los transportistas no se les debe escuchar. ¿Por qué se dice arbitrariamente “cancélale el cupo”? Pregunto: alguien le canceló el cupo al director de la CSS cuando murieron por el dietilenglicol. ¿Es distinta la negligencia? ¿A cuántos botaron por la fibra de vidrio?

Los medios están vendiendo filosofía de violencia que sólo el bobo escucha y en su ignorancia arremete contra de taxistas y buseros sin conocer las realidades del problema. Al final ¿a quién le hacemos el juego o con quién nos congraciamos?

Piensa usted que el actual Reglamento de Tránsito de puntitos y sanciones incrementadas, con absurdos como la grúa y la incontrolada rebusca policial ha solucionado algo? La mediocridad no resuelve mediocridad.

El Tránsito juzga, sanciona y revisa las apelaciones sin control ciudadano mediante cuestionados funcionarios. ¿Por qué no protestamos por cada boleta arbitraria que quita el pan a panameños humildes. Los medios y su afán de sanciones propician abusos de hecho y de derecho, en lo que somos buenos.

Trabajemos mejor por justicia. La opinión parece dirigirse a que el transporte público brinde el servicio en medio de un sistema terrible y represivo, sin garantías para quienes lo brindan, en medio de operativos e incomprensión, con inmorales letreros de línea caliente que deberían también guindar en cada auto policial y un etcétera de arbitrariedades como que el mapa de zonificación sólo debe tenerlo el taxista, ¿por qué no el usuario?

Qué el taxista no pueda decir “No Voy”, aunque el tranque le represente la pérdida de su gasolina y su día de trabajo, sin que ello lo pague el destinatario del servicio exigente de lo que no paga.

¿Continuarán los abusos si alguna vez se privatiza el transporte en manos extranjeras?

Podrá usted agredir al taxista cuando su idea sea distinta a la tarifa que él le cobra y se baje mientras lo agrede tirándole la puerta jactándose de llamar al policía.

Podemos exigir sólo en medio de garantías, NO de abusos. Nuestro medio es inhóspito y abusivo, no pretendamos por tanto cambiar solamente al transportista, mientras no cambiamos nosotros y mientras nuestras instituciones se mantengan en su cloaca característica.