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19 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

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McCain, Obama y la ONU

El viernes pasado se realizó el primero de tres debates que tendrán los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, el republicano Jo...

El viernes pasado se realizó el primero de tres debates que tendrán los candidatos a la Presidencia de Estados Unidos, el republicano John McCain y el demócrata Barack Obama.

Para los que seguimos de cerca esta contienda electoral, creemos que sí tiene el potencial de definir este periodo como un momento realmente histórico; no por la condición racial del candidato Obama, sino por la plataforma geopolítica de cada uno de ellos.

Ambos creen en la noción de un Estados Unidos líder y hegemónico en el concierto de naciones que ocupan el globo. Ese sentir es parte de la cultura sociopolítica de los que la habitan esa Nación desde hace muchos siglos.

Lo que evidentemente quedó claro durante el debate es la diferencia en la visión de ambos candidatos. Lo que deben hacer como presidentes durante los próximos cuatro años para mantener ese liderazgo, rasgado y disminuido alrededor del mundo, por las acciones agresivas y pretenciosas de la actual administración.

Para McCain, el sitial de los Estados Unidos en este momento y, durante los próximos cuatro años, será definido por los resultados de la Guerra en Irak. De las condiciones de la retirada de los soldados estadounidenses. Insistentemente subrayó la necesidad de “ganar la guerra”. Es decir, el valor que McCain le da a la ya maltrecha imagen de su país, será definido por los resultado de una guerra que muchos en su país — y en el resto del mundo — consideramos que fue innecesaria, costó la vida de miles de iraquíes y soldados estadounidenses y que, económicamente, es una guerra que le cuesta al contribuyente estadounidense, diez mil millones de dólares mensualmente.

Obama se refirió a la necesidad de “restaurar la credibilidad y el respeto de los Estados Unidos en el mundo” (restore americas credibility and respect around the World). Cree que durante los próximos cuatro años, además de lograr una salida honorable de Irak, el objetivo principal debería ser la de atender y mejorar las relaciones de su país con el resto del mundo. Lo considera un asunto de alta importancia para su gobierno y de seguridad nacional.

La semana pasada se dio inició al 63º periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas bajo la presidencia del el ex canciller de Nicaragua, Miguel D’Escoto.

En su discurso pronunciado con motivo de la apertura del debate general, D’Escoto dijo que: “Para poder aprovechar las oportunidades que las diferentes crisis nos presentan, tenemos que pasar de la etapa de lamentaciones, discursos y declaraciones de buenas intenciones, a la etapa de la acción basada en decisiones firmes por sustituir el individualismo y egoísmo de la cultura dominante y hacer de la solidaridad humana una norma inquebrantable de conducta”.

Dos eventos significativos en la misma semana. Dos candidatos que enmarcan su visión futura dentro de las palabras de D’Escoto.

Uno pretende perpetuar ese “individualismo y egoísmo” que le ha causado perdidas al esfuerzo de desarrollo humano a nivel global; y el otro da señales de querer llevar a su país a adoptar una nueva cultura de “solidaridad humana”.

Queda en evidencia cuál de las plataformas geopolíticas de estos dos candidatos se aleja de la dominación y se enmarca con la visión de convivencia cultural y desarrollo que promueve la Organización de las Naciones Unidas para este nuevo milenio.