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19 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Mucha plata para derrochar

El gobierno de Patria Nueva dispone de más fondos públicos que ningún otro gobierno del cual se tenga memoria. Basta comparar el presupu...

El gobierno de Patria Nueva dispone de más fondos públicos que ningún otro gobierno del cual se tenga memoria. Basta comparar el presupuesto de su primer año (6.1 mil millones de balboas) con el presupuesto del presente año (8.3 mil millones de balboas), para concluir que los recursos estatales se han incrementado en más de 2 mil millones de balboas fundamentalmente debido a cuatro factores primordiales: CAIR, ITBMS, ingresos del Canal de Panamá y préstamos.

Lo realmente triste es que por el lado de los gastos no se haya visto una ejecución austera, como la que se prometió cuando el Ejecutivo y su bancada de diputados oficialistas nos impusieron la Ley de Equidad Fiscal, tan cargada de simuladas intenciones y de juramentos vacíos.

Recordemos: nos aseguraron que el nivel de la planilla estatal llegaría a ser igual a 1999, que se reduciría al total de las remuneraciones, que se limitaría el uso de celulares y de alquiler de automóviles y locales, que se viajaría solo lo estrictamente necesario y en clase económica únicamente, que se reducirían viáticos, etcétera.

Corresponderá a los próximos gobernantes auditar y analizar la ejecución de estas promesas. Seguramente darán el informe que el país se merece, pero las señales parecen ser no muy buenas.

Por los vientos que soplan, las alforjas repletas de dinero, lejos de constituir un incentivo para tener un mínimo de cuidado en el uso de recursos ajenos —que aportamos todos—, parecen propiciar el derroche y el descuido, porque se entiende que no importa cuando hay abundancia.

Hemos presenciado el desbarajuste del FECE, que resultó en un atraco al Fisco, donde se robaron cerca de dos millones de balboas en efectivo en perjuicio de escuelas en varias comunidades. Hemos conocido la desfachatez del plan para remover fibras de vidrio con adelantos de fondos a empresas que ni siquiera existían, pero que pertenecían a amistades.

Nos enteramos del desorden con que se maneja el programa Conéctate al Conocimiento, cuya falta de controles permite exagerar costos de instalación de “salones de innovación” en escuelas seleccionadas; ya vimos algo semejante en el costo de las construcciones para sustituir escuelas-rancho. Los B/.50.00 de la Red de Oportunidades, distribuidos alegremente en ciertas áreas, no ha escapado de las acusaciones de favoritismos, inclusive en comarcas indígenas en donde teóricamente se concentra el esfuerzo gubernamental.

Una auditoria al Hospital San Miguel Arcángel reveló que el sanatorio no factura como debe hacerlo a empresas privadas que brindan servicios en sus instalaciones, permitiendo de esa forma que ellas obtengan desmesuradas ganancias.

Hasta hace seis meses, el número de empleados públicos había aumentado en más de 24,000 y el presidente ha viajado a placer acompañado de ayudantes, como igualmente lo ha hecho la primera dama.

Se destinan millones para la compra de buses que no se sabe de dónde vienen y a dónde irán y, para colmos, por arte de magia ahora hasta las obras de arte se desaparecen de instalaciones oficiales.

La verdad es que gobernar no es juego de niños, ni de hoy ni de antaño.