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25 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Inicio de una nueva era

El próximo sábado 11 de octubre se conmemoran los cuarenta años del golpe de Estado de 1968, golpe que dio inicio al proceso revoluciona...

El próximo sábado 11 de octubre se conmemoran los cuarenta años del golpe de Estado de 1968, golpe que dio inicio al proceso revolucionario.

Hay que comprender el momento histórico de los sesenta. Gobiernos militares llegaron a gobernar todos los países latinoamericanos, con excepción de Costa Rica, Colombia y Méjico. Movimientos de izquierdas revolucionarias y guerrillas abundaban en el continente, desde los Tupa Maro, los Montoneros, los Senderos Luminosos, el Farabundo Martí, los sandinistas, las FARC, el M-19 y tantos otros.

Panamá, gracias en parte a la presencia de las tropas norteamericanas en el istmo por el Canal, gracias al proceso Torrijista que lidera la revolución, no tuvo tierra fértil para esas izquierdas revolucionarias. Nuestra revolución se dio en otro marco, con una serie de transformaciones en el orden social y político respetando la estructura económica.

Torrijos lidera un movimiento que incluye las corrientes de izquierda y las reivindicaciones históricas de nuestro pueblo. Se da una verdadera Reforma Agraria, se transforma la educación, se dan leyes de vivienda que acaban con la explotación inmobiliaria, se crean instituciones y empresas estatales y mixtas, se eliminan los partidos políticos y se modifican los códigos de trabajo y la constitución.

Torrijos crea el poder popular, saca de los salones del Club Unión las decisiones políticas del país y las lleva a los pueblos, en reuniones de Consejo de Estado ampliado. La lucha por la soberanía nacional se intensifica y finalmente logramos un nuevo Tratado por el Canal que nos devuelve en 1999 nuestra soberanía total.

Los militares, mezcla de policías y nuevos militares, se funden con una nueva clase política que surge motivada por el espíritu y el idealismo del general Torrijos. El proceso queda definido en la Constitución de 1972, el proceso se institucionaliza en el Partido Revolucionario Democrático fundado en marzo de 1979.

Cuarenta años después, el Torrijismo sigue liderando la conciencia y política nacional. Lo que antes fue lucha liberal versus conservadores, luego liberales versus arnulfistas, hoy queda como torrijistas versus panameñistas Hoy, quizás la última de las candidatas salidas del proceso original, Balbina Herrera Araúz, es la portaestandarte para reemplazar al actual presidente del país, el hijo de Omar, Martín Torrijos. Hoy, a diferencia de ayer, los antiguos Demócratas Cristianos son aliados del PRD y en las filas del partido nacido del proceso hay cantidad de ex civilistas y adversarios en el pasado de la revolución.

El método torrijista de gobierno se ha impuesto, no importa quién sea presidente. El mandatario de turno hoy está obligado a patrullar el país, a reunirse en el campo y la ciudad con sus ciudadanos y oficiales de gobierno, el patrullaje doméstico de Omar es hoy parte del sistema político de los gobernantes.

El compromiso que Torrijos adquirió con las clases marginadas hoy es discurso obligado de candidatos, algunos de los cuales inclusive hoy tratan de proyectarse en “los zapatos del pueblo”. Curiosamente, solo el PRD ha propuesto una candidata salida de las entrañas del pueblo, digno reconocimiento a los cuarenta años del proceso. La Era Torrijista iniciada ese 11 de octubre marca hoy un nuevo paso al futuro, al darle las credenciales esta tarde a Balbina Herrera Araúz como su candidata presidencial, aquella joven de 14 años del 68, símbolo de los jóvenes para los que trabajó Omar.