21 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¿Educación sexual?...

“Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”, Goebbels. Atendiendo sugerencia reiterada, comparto unas brev...

“Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”, Goebbels. Atendiendo sugerencia reiterada, comparto unas breves reflexiones sobre el proyecto de ley mediante el cual se “adoptan medidas para establecer y proteger los derechos humanos en materia de sexualidad y salud reproductiva y promover la educación, información y atención de la salud sexual y reproductiva”.

El puro título revela la trama; el problema no es la ley, sino sus propósitos ocultos. Si algo estremece la conciencia de la mayoría de los seres humanos, sobre todo de las madres, es que alguien ofenda o agreda, o algo constituya un riesgo potencial de daño a un hijo e incluso no importa que la respuesta para neutralizar a tal agresor o amenaza implique exponer la vida. No hay ley, en el mundo, que pueda condicionar y mucho menos reducir el amor a los hijos; después de protegerles la vida y la salud, los padres procuramos la mejor educación; de modo que las elucubraciones de los proponentes del citado mamotreto son insustanciales. Además, lo peor es la falta absoluta de moral del gobierno que ha sumido la educación y la salud públicas bajo niveles sin precedentes en la historia republicana.

A mi criterio, además del potencial negociado, que probablemente no supere al FECE o al Conéctate u otros tantos similares, el objetivo fundamental de esta “ ley ” consiste en distraer la atención de la ciudadanía de los problemas fundamentales, que cada vez golpean con mayor rigor a las familias panameñas, como el alto costo de la vida, el alza continua de la canasta básica, el desempleo, el déficit de los servicios públicos o de otros problemas, que no por intangibles revisten menos importancia, como los decretos leyes sobre seguridad, que legalizaron el autoritarismo, el espionaje y el terrorismo estatal; a propósito, esta mañana, me comentó el limpiabotas: “ usted cree que hoy, 10 de octubre, embriagados por el triunfo de Margarita, algún panameño se interese en esos decretos o en las estatuas? ”.

La desinformación constituye uno de los principales instrumentos del poder político para controlar a las masas o reducir la resistencia de quienes adversamos su gestión. La manipulación mediática es sólo uno de los principales elementos de la guerra psicológica; por eso los gobiernos son la primera fuente generadora de desinformación.

Repasemos algunos principios de Goebbels: “ Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa... ”.; otro: “ Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios... afines ”. ¿Habrá aquí? Y otro: “ Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales” ; se trata de “ difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas ”. ¿Homosexualidad? ¡Horror, terror y pavor! ¿Quiénes son los dueños de la empresa que vendió el veneno a la CSS?, ¿cuándo aclararán el CEMIS?, ¿quién desapareció las “ estatuas ”? ¿Qué hay de los contratos millonarios sin licitación? ¿Con qué moral podría condenar el aborto o la homosexualidad una institución que practica la pedofilia? ¿No será complicidad con quienes utilizan indiscriminadamente las armas de distracción masiva?? ¿Usted qué opina?