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25 de Sep de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El trabajo del quinquenio

A diario escuchamos voces o leemos materiales de personas que critican el hecho de la gran cantidad de obras que lleva adelante la actua...

A diario escuchamos voces o leemos materiales de personas que critican el hecho de la gran cantidad de obras que lleva adelante la actual administración gubernamental, presidida por el mandatario Martín Torrijos Espino.

Realmente es difícil entender estas actitudes, si tomamos en cuenta que el Gobierno Nacional en los primeros años del presente quinquenio, el cual finaliza el 30 de junio de 2009, dedicó sus esfuerzos al reordenamiento de las finanzas públicas, trabajo evidenciado en el crecimiento económico, que ha llegado a los dos dígitos.

No podemos olvidarnos de la reingeniería que se hizo durante los dos primeros años, como lo fueron las reformas a la Constitución Nacional, la adecuación de la Ley rectora de la Caja de Seguro Social, las Leyes Fiscales; además de otras legislaciones como los códigos Electoral, Penal, y Procesal Penal, el Instituto de Medicina Legal; la Ley de Investigación Judicial; la organización de un referendo para obtener el voto de la mayoría y así llevar a efecto la ampliación del Canal, por mencionar algunas de las gestiones, las que, en definitiva, consumieron gran parte de los primeros tiempos del actual Gobierno.

Por otro lado, la administración gubernamental ha promovido iniciativas tendientes a mantener el clima propicio para fomentar la inversión, lo que se ha reflejado en la creación de 200 mil empleos, desde 2004 a la fecha, lo que se ha traducido en una reducción de la tasa de desocupación, la que en el 2003 estaba por el orden del 10.9% y en el 2007 fue de 4.7%, con la ventaja de que los nuevos empleos han sido de mejor calidad.

En este mismo renglón, las cifras nos indican que la productividad en el trabajo ha crecido al 6% anual durante 2006 y 2007, y eso constituye un logro extraordinario para esa visión de país que tuvo desde el primer momento el presidente Martín Torrijos y su equipo, al igual la Asamblea Nacional, entidad que a través de la presentación, discusión y aprobación de leyes, se constituye en el soporte óptimo de toda esta labor encaminada a lograr que la Nación esté debidamente fortalecida para enfrentar cualquier contingencia de los mercados mundiales o de otra naturaleza.

Desde nuestro punto de vista, el Gobierno Nacional ha ejercido sus funciones con responsabilidad y está dotando a la Nación panameña de la infraestructura vial, de salud, educativa, de vivienda, agropecuaria, del plano social; en fin, todo aquello que involucra el desarrollo y seguirá haciéndolo hasta el último día, pues es consciente del deber y compromiso adquirido, tanto con sus electores, como con el resto de la ciudadanía.

Obviamente que para llevar adelante toda esta programación, la administración gubernamental invierte el patrimonio que le ha sido entregado por los contribuyentes y por otras fuentes de financiamiento, y eso no debe ser demeritado, aunque haya quienes se opongan por consideraciones político-partidistas.

Lo meritorio es la capacidad de respuesta hacia la población que durante el quinquenio anterior vio frustradas sus esperanzas de progreso, y a eso, realmente, no le caben las críticas que pretenden empatar las diligencias con la futura contienda política.

Lo reprobable sería la inacción, pero las obras son y serán los testimonios fehacientes de una labor de cinco años que se caracteriza por ser productiva y beneficiosa.