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01 de Mar de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Real medición de la pobreza

En su reciente Informe sobre Medición y Análisis de la Pobreza el Banco Mundial cónsono con los cambios en el mundo, reconoce el impacto...

En su reciente Informe sobre Medición y Análisis de la Pobreza el Banco Mundial cónsono con los cambios en el mundo, reconoce el impacto del aumento de los precios, de la inequidad y otros factores condicionantes de la pobreza como razones suficientes para modificar los parámetros para medir la misma. Uno de estos cambios es la elevación de $1 a $1.25 de ingreso mínimo diario como el umbral de la indigencia. Este cambio solamente hizo que en China 400 Millones de personas quedaran contadas como pobres cuando antes no lo estaban. El efecto a nivel global es de 1,400 Millones de pobres que antes no estaban contados. En el mismo informe el Banco Mundial cuestiona el método de medición de “línea de pobreza”, es decir, si el ingreso per cápita alcanza para adquirir la canasta básica, por considerarlo incompleto e insuficiente. El Banco Mundial ha incorporado tres indicadores adicionales para medir la pobreza: inequidad, capacidad de consumo y vulnerabilidad, entendiendo que es a través de estos tres indicadores y la forma en que ellos interactúan como podemos determinar el bienestar de una persona.

Mientras en el mundo se reconoce que hay más pobres y la vulnerabilidad de la población, en Panamá el gobierno anuncia con bombos y platillos que la CEPAL publicó su informe sobre Panamá donde clasifica como “pobres” a las personas cuando el ingreso per cápita de su hogar es inferior al valor de la “línea de pobreza”, la que a su vez equivale al monto mínimo de ingreso requerido para satisfacer un conjunto de necesidades básicas. Utilizando los datos de la encuesta de hogares, realizada por la Contraloría General, determinó que la línea de indigencia mensual por persona fue de $47,5 en las zonas urbanas y de $36,8 en las zonas rurales, en tanto que los umbrales de pobreza se fijaron en $95 y $64,4, respectivamente. Para estimar las necesidades no alimentarias sencillamente multiplicaron el valor de la canasta básica por un factor de 2.

Es evidente que mientras el Banco Mundial acertadamente reconoce el carácter multidimensional de la pobreza y su efecto en el individuo, la CEPAL no sólo mantiene una medición monetaria de la misma, sino que en el caso de su informe sobre Panamá vincula la pobreza exclusivamente a la capacidad adquisitiva del individuo y además de ello, calcula la misma en términos per cápita precisamente en uno de los países más desiguales del continente.

Si aplicamos los parámetros atinadamente utilizados por el Banco Mundial a Panamá, encontraremos que la pobreza no sólo no ha disminuido, sino que se ha incrementado, dado que las condiciones de inequidad y desigualdad se mantienen (y esto lo reconoce en su informe la CEPAL), la capacidad de consumo ha disminuido dado que la canasta básica ha aumentado en 30% solamente en los últimos 3 años, mientras que el ingreso en la población más vulnerable no ha aumentado más de 11%.

El gobierno debería tratar de establecer políticas de medición y ataque a la pobreza, en lugar de hacer propaganda con un informe de la CEPAL, que evidentemente contrasta con la realidad del panameño que día a día ve deteriorarse su calidad de vida, mientras el crecimiento del PIB no le representa, sino una burlesca bofetada medida en términos per cápita.