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24 de May de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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La Conferencia en Ginebra

La Conferencia General de la OIT, convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, en su n...

La Conferencia General de la OIT, convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, en su nonagésima quinta reunión, en 2006, declaró: “todo miembro debería promover la continua mejoría de la seguridad y salud en el trabajo, con el fin de prevenir las lesiones, enfermedades y muertes; adoptar medidas activas con miras a conseguir de forma progresiva un medioambiente de trabajo seguro y saludable mediante un sistema nacional y programas nacionales de seguridad y salud en el trabajo; promover e impulsar, en todos los niveles pertinentes, el derecho de los trabajadores a un medioambiente de trabajo seguro y saludable; elaborar su política nacional, de acuerdo con las condiciones y practicas nacionales y en consulta con las organizaciones más representativas de empleadores y trabajadores, con el propósito de evaluar los riesgos y peligros en el trabajo; combatir en su origen los riesgos o peligros del trabajo; y desarrollar una cultura nacional de prevención en materia de seguridad y salud que incluya información, consultas y formación”.

Al parecer este dictamen pasó a la historia en Panamá, y el gobierno se limitó a tomar medidas “aspirina” y a saquear a los proyectos para financiar las planillas estatales, medida totalmente inefectiva.

Los accidentes prevenibles siguen ocurriendo, las enfermedades de trabajo, la mayoría acumulativas, están allí, invisibles, e indetectables al paso que vamos. Solamente tenemos sistemas reactivos y no proactivos.

Han hecho de los accidentes un negocio, nada más.

El Instituto Nacional de Salud y Seguridad en el Trabajo liderizado por una de tres figuras rotativas, la empresa, el trabajador, y la ciencia es una solución. Sencillo. Un ente científico—jurídico, que sí sería proactivo, regulador, fiscalizador.

Este instituto, con poder de multar, sería autofinanciado, independiente, autoritativo, la solución al problema este que silenciosamente acaba con la vida y salud de humildes constructores.

Tenemos en Panamá mucha gente calificada para organizar y ejecutar un proyecto como este. Ya basta de promesas, de planes de campañas, es hora de que un gobierno actué. De un cambio de verdad.

-El autor es especialista en seguridad.jwc@cableonda.net