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25 de Oct de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La ‘gran’ diferencia

Mientras en Bocas del Toro aún había casas con agua hasta la mitad, en los medios funcionarios del gobierno trataban de explicar la dife...

Mientras en Bocas del Toro aún había casas con agua hasta la mitad, en los medios funcionarios del gobierno trataban de explicar la diferencia entre quienes perdieron todo y quienes quedaron sin nada.

Con inusitada docencia ministros de Estado y encargados de las instituciones de rescate se preocupaban por distinguir el término afectados de la palabra damnificados y del concepto albergados. Para esos funcionarios era grave confundir estos significados, peor aún llamar a estos panameños víctimas y sumar las cifras para tener un parámetro de dimensión de la tragedia.

“Estamos hablando de albergados”, decía una ministra, con sumo énfasis, al referirse a decenas de miles de compatriotas que debieron dejar sus casas tras las inundaciones. Para ella era fundamental que no hubiese confusiones, no es lo mismo perder todo que verse obligado a abandonar todo, con la incertidumbre como compañera. Para la ministra y sus colegas funcionarios hay mucha diferencia entre los que el río les destruyó la casa y quienes “solo” debieron dejarla porque se llenó de agua. El problema es que esta técnica estratificadora solo sirve para mantener controladas las cifras de víctimas y de alguna manera reducir el impacto que pueda tenerse de la situación.

Para las víctimas (albergados, damnificados, afectados, desplazados, evacuados, o cualquier otra forma de enlistarlos), es lo mismo, el peligro es igual y la necesidad posterior, la misma. Tan así que muchos que tuvieron la suerte de que sus casas no fueran arrasadas, tendrán que mudarse, porque el sitio donde edificaron es “inundable”, así que igual deberán ser reubicados, como si hubiesen perdido todo.

¿Y qué tal quienes perdieron cosechas?, ¿hay alguna diferencia? Para los que manejan estadísticas y se preocupan de la cifras, sí, pero los que sufren el embate de la naturaleza no tienen ese sentido de casta, simplemente son víctimas, con mayor o menor afectación, pero en fin alcanzados por la furia de la naturaleza y hermanos nuestros que necesitan ayuda.

-El autor es periodista.acharris@laestrella.com.pa