03 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

¡Gracias, mamá!

Querida Mamá, son tantas cosas las que quisiera decirte.. Me embarga una profunda emoción, porque hoy pueda celebrar junto a ti este dí...

Querida Mamá, son tantas cosas las que quisiera decirte.

Me embarga una profunda emoción, porque hoy pueda celebrar junto a ti este día tan especial, porque ser madre es lo más especial que le puede suceder a toda mujer.

Debo decirte primero que te agradezco por darme la vida, por haberme esperado fielmente y con mucha emoción y por darme la oportunidad de vivir, respirar... y no separarte de mi lado.

Hoy, talvez muchos hombres y mujeres no puedan festejar con sus madres, debido a que han fallecido, no están junto a ellas o por otras razones.

Algunas madres quizás lloren a sus hijos fallecidos, pero sé que Dios los bendice, acompaña en su dolor, y nunca los abandonará; yo le doy gracias, porque contigo puedo estar.

Recuerdo aún los bellos momentos verdaderamente especiales que siempre hemos pasado juntos: mis graduaciones en el colegio y, por su puesto, cuando recibí mi título universitario. No faltaste a ninguno. Siempre estabas contenta y feliz. Yo, como siempre, lloraba.

¡Oye!, ¿te acuerdas cuando nos llevabas a mi hermanito y a mí al cine, al parque de diversiones?, ¿recuerdas cuando me compraste el ratoncito blanco y luego se me escapó?, sufrí tanto y más cuando descubrí que la vecina tenía una trampa de ratones y mi amiguito inocentemente había muerto atrapado en ella.

Ah! ¿y cómo olvidarme de aquellas largas pláticas. Siempre reíamos y comentábamos lo que nos sucedía durante el día. Ahora, soy un hombre, tengo mis responsabilidades y mi propio hogar. Sé que me necesitas, pero ten siempre presente que no me has perdido, porque siempre estoy allí para ti.

Cada día, cada minuto, cada instante, aunque nos disgustemos por tonterías, siempre estaré allí. Sé que es importante para ti saber que puedes contar conmigo.

Lamento a veces no ser tan fiel a ti, no poder complacerte en todo, no poder llegar a ti con tanta prontitud.

Me duele a veces que mi trabajo y que mis compromisos me distancien de ti. Sí, me pesa mucho no poder compartir contigo tanto como cuando yo era un niño o adolescente. Hoy, aún siendo un hombre, me cuidas y me aconsejas. Siempre te preocupas por todos y cada uno de mis problemas, aunque yo muy formal, te digo: “tranquila, yo puedo salir de esto”.

Sé que sigues preocupada por la situación económica, los problemas con mis hermanos, que no dejan de incomodarte y por tu esposo, que ahora sufre por el accidente de tránsito que lo dejó con un brazo delicado. La vida nos enseña que cada paso nuestro es una prueba difícil que debemos enfrentar.

Cuesta a veces aceptar que no puedo solucionarlo todo y no te imaginas cómo quisiera poder aliviar tus penas y dolores! Bueno, debo irme, pero recuerda mamita, que te quiero mucho y que no me olvido de ti. ¡Gracias Mamá!

-El autor es periodista.yoel.gonzalez@meduca.gob.pa