01 de Dic de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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La Oposición ha sido más fuerte

Desde que comenzó el segundo renacer de la República, a finales de 1989, los que forman parte de la oposición al partido de los militare...

Desde que comenzó el segundo renacer de la República, a finales de 1989, los que forman parte de la oposición al partido de los militares siempre han sido más fuertes.

La Alianza Democrática de Oposición Civilista (ADOC) sepultó en votos al candidato de los cuarteles, Carlos Duque, en mayo de ese año. Frente a la aplastante victoria, los castrenses, junto a sus amanuenses del Partido Revolucionario Democrático, crearon un clima de inestabilidad para anular el proceso electoral en la noche del diez de mayo de 1989.

Esta decisión se dio horas después de que los miembros de las mal llamadas Fuerzas de Defensa y los civiles del PRD se pusieron sus uniformes de batalloneros de la dignidad para atacar, de manera cobarde, la caravana que encabezaban Guillermo Endara Galimany, Ricardo Arias Calderón y Guillermo Ford.

De ellos, Arias Calderón renunció a sus ideales civilistas para unirse, en 2004, al partido que criticó y cuyos miembros casi acaban con su vida y la de sus otros compañeros de la ADOC.

En 1994, cuando nadie sospechaba siquiera un triunfo del partido de los militares, emerge Ernesto Pérez Balladares como vencedor de los comicios de ese año.

Ellos (los políticos del PRD), con esa gran habilidad que les caracteriza, lograron dividir a la oposición.

El Molirena fue con candidato propio al igual que hizo la Democracia Cristiana. En ese torneo, Mireya Moscoso le pisó los talones a Pérez Balladares, pese a que todas las encuestas la ponían en cuarto lugar.

En 1999, con una oposición de nuevo dividida, el pueblo no comió del cuento y llegó a las urnas decidido a darle el voto a la viuda de Arnulfo Arias Madrid.

En esa ocasión los del Molirena corrigieron su gran error de 1994 y volvieron a darle el apoyo al partido que llevó al solio presidencial a la primera y única mujer en ocuparlo.

Ahora observemos lo que aconteció en mayo de 2004. Con el natural desgaste de un gobierno, el partido de los militares volvió a impulsar, bajo cuerda, la división de la oposición, logrando el triunfo.

El PRD llevó como aliados (quién lo iba a imaginar) a la Democracia Cristiana (hoy Partido Popular) y al Partido Liberal de Joaquín Franco.

Los líderes civilistas fueron por separado, con Guillermo Endara, José Miguel Alemán y Ricardo Martinelli, todos ellos con deseos de llegar al Palacio de las Garzas.

Ese año los votos emitidos fueron de un millón 538 mil 295. De ellos, 17 mil 366 fueron nulos; 21 mil 276 en blanco y un millón 499 mil 653, válidos. Patria Nueva, de Martín Torrijos sacó 711 mil 447; Solidaridad, de Guillermo Endara, 462 mil 766; Visión de País, de José Miguel Alemán, 245 mil 845 y Cambio Democrático, de Ricardo Martinelli, 79 mil 595.

Los tres candidatos calificados como civilistas sacaron 788,206 votos, es decir, 76 mil 759 más que la alianza de Martín Torrijos.

Para este mayo de 2009 con el descontento tradicional de un pueblo hacia su gobierno, con el desgaste que el ejercicio del poder conlleva y con una alianza fuerte, es fácil predecir que el candidato Ricardo Martinelli obtendrá una victoria bastante parecida a la que logró Guillermo Endara en 1989.

Si esa alianza se repite en 2014 y en 2019 pudiéramos tener a un PRD fuera del gobierno por tres períodos consecutivos y la pregunta del millón, ¿seguiría esa corriente política con la misma fuerza que hoy nos muestra?

Muchos dicen que a los militantes de esa agrupación se les complica la vida fuera del gobierno y por consiguiente migrarían hacia otras toldas. ¿Será cierto?

Por lo pronto, esperemos los resultados del próximo mes de mayo.

El autor fue secretario de prensa de la Presidencia de la República. rehernandez19@gmail.com