25 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Los mercaderes de la política

Ya solamente restan tres meses para la celebración de los comicios electorales, y lo que observamos es un cambio diario en el panorama p...

Ya solamente restan tres meses para la celebración de los comicios electorales, y lo que observamos es un cambio diario en el panorama político, sobre todo por las acciones que llevan adelante los mercaderes de la política, o sea aquellas personas que anteponen sus intereses personales sobre las necesidades del Estado.

En enero de 2006 asistimos a una charla sobre los partidos políticos, organizada por la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa, como preámbulo a la Conferencia Anual de Ejecutivos (CADE) de ese año. El conferencista era el Cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga, de Honduras, quien con un gran dominio del tema se refirió a la necesidad de humanizar a la política, lo que incluye a los partidos políticos, su importancia como instituciones democráticas y la necesidad de que la ciudadanía forme parte de los mismos, como un mecanismo para la real existencia de la libertad (en toda la extensión del vocablo), los derechos humanos y la democracia como la mancuerna más efectiva para la convivencia pacífica y civilizada.

Este concepto llamó mucho la atención porque provenía de un siervo de Dios, a quien muchos encasillamos únicamente en el aspecto religioso, sin tomar en consideración que nos podría dar una muestra del dominio de un tema a veces incomprendido, otras despreciado y hasta vilipendiado.

La lección que nos dejó el prelado católico fue de la importancia de formar parte de los partidos políticos, pero a la vez, la misión de fortalecerlos para que cumplan con el verdadero objetivo para el cual se formaron.

Hay quienes escucharon el mensaje, pero no lo asimilaron, y es por esta razón por la que en este segundo compromiso del nuevo milenio insistimos en que como ciudadanos responsables tenemos que elegir a nuestras nuevas autoridades presidenciales, circuitales, alcaldicias, de corregimientos y del Parlamento Centroamericano, y ser cuidadosos frente a aquellos que quieren descuartizar a la res pública de acuerdo con sus intereses personales.

Ante esta cruda realidad, consideramos que es negativo que los partidos políticos tengan dueños, ya que la práctica diaria nos permite percatarnos del irrespeto en que incurren en las elecciones internas, no tienen principios ni metas, no tienen ideario, los programas de gobierno los presentan de acuerdo con sus negociaciones personales y se disfrazan de pueblo cuando el atuendo que les queda bien es el de mercaderes.

Lo que más nos llama la atención son las pretensiones de aparecer ante el resto de los ciudadanos como los adalides a favor de los pobres, los que sí tienen sensibilidad ante las necesidades del prójimo, cuando el trasfondo de estas maquinaciones es el de obtener beneficios para sí a través del dominio del poder estatal, logrado al aliarse con figuras de otros partidos políticos con intereses afines.

Ha llegado el momento de profundizar en estos métodos mercantiles y desenmascarar a esos mercaderes. Que abandonen el disfraz y que busquen el poder, pero para el bien común, como lo puntualizó el cardenal Rodríguez Maradiaga en aquella oportunidad a que hacemos referencia.

Debemos estar pendientes y ser cautelosos ante esas negociaciones entre partidos políticos, porque detrás podrían estar esos intereses mercantiles mencionados en esta columna, sin que importe el bienestar de la gran mayoría, y al final no habremos logrado el verdadero desarrollo de la nación panameña, sino el abultamiento de las cuentas bancarias o el incremento de los negocios de esas personas que se valen de la actividad de los partidos políticos y de la política para cautivar a quienes sí piensan y se preocupan por el país.

El autor es presidente de la Asamblea Nacionalrrodriguez@asamblea.gob.pa