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03 de Dec de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Los grandes ausentes

Por 1958, un grupo de distinguidas personalidades del ámbito social y económico abrazó la idea de la construcción de un Estadio Municipa...

Por 1958, un grupo de distinguidas personalidades del ámbito social y económico abrazó la idea de la construcción de un Estadio Municipal en la ciudad de Santiago de Veraguas.

Así surgió el Comité Pro Estadio, integrado por los señores: Santos Ríos, Saúl Caballero, José Angel Rodríguez, Milciades Amores, Julio Spiegel, Juan Melillo, Jaime Riera, Luis Fábrega, Yita Rodríguez, Yía Acuña, Aristides Ureña, Dimas Flores y Modesto Rodríguez y, posiblemente, otros que no aparecen.

La comunidad respondió positivamente grano a grano, bloque a bloque, incluso con sacos de cemento que, además, provenían de la empresa privada. Luego, un asombroso esfuerzo se realizó para instalar las seis torres del alumbrado, acción meritoria en la cual recuerdo al profesor Sebastián Camaño y un grupo de amigos de la juventud deportista, coyuntura que trajo discrepancias ante el manipuleo político de asignar nombre al Estadio en su proceso de modernización. Este es otro hecho vital que no podemos soslayar.

Allí quedó la contribución económica de miles de veragüenses, que vimos con orgullo una obra prácticamente construida por la comunidad y, posteriormente, con el aporte del Estado. Del antiguo campo de juego, ubicado en lo que hoy es gimnasio municipal, peloteros distinguidos de los distritos de Soná, Río de Jesús, Montijo, La Mesa, Atalaya, San Francisco, Calobre y Santiago defendieron con honor el emblema de la novena veragüense, sin dejar de mencionar los aportes de las pequeñas ligas y las ligas interbarriales.

Esos peloteros hoy ausentes y otros presentes, son parte de la historia del béisbol, pues ellos se debatieron en el terreno de juego del Estadio Municipal, construido como se ha dicho, con el esfuerzo de todos.

Estas indicaciones sirvan de guía para recoger en un futuro próximo, los hechos, sin regateos, que hicieron historia en el deporte, ante una obra de indiscutible valor, por su costo aproximado de 5 millones y medio de balboas, con todo y las críticas positivas que ha recibido.

Otro gran ausente lo fue el Municipio de Santiago, que en gesto magnánimo se desprendió de una propiedad valorada en más de dos millones de balboas, para traspasarla al INDE.

Todos estos elementos, más las Ligas Provinciales que hacían prodigio en cada temporada de verano, recolectando fondos y tocando puertas a personas, merecen una mención de reconocimiento por haber llevado, contra viento y marea, el estandarte de Veraguas en cada uno de los Campeonatos Nacionales de Béisbol, pese a las escenas traumáticas superadas en el camino.

“Los pueblos que pretenden olvidar su historia, están llamados a claudicar”.

-Ex presidente de la Liga Provincial de Béisbol de Veraguas.chente-3406@hotmail.com