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29 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Hablemos de lavado de dinero

El negocio del narcotráfico tiene su talón de Aquiles en el blanqueo de capital, o comúnmente conocido lavado del dinero sucio obtenido ...

El negocio del narcotráfico tiene su talón de Aquiles en el blanqueo de capital, o comúnmente conocido lavado del dinero sucio obtenido por los narcos. El resto del negocio se da entre integrantes del sistema de narcotráfico, productor, mula, consumidor, pero para la legalización de los dineros producto del ilícito requieren de bancos, financieras, comercios y empresarios que participen, conscientes o no, en legalizar el dinero.

El problema es que el dinero a legalizar, blanquear o lavar, es mucho y es en efectivo. Las autoridades del mundo han buscado controlarlo mediante el registro de todo depósito de más de $5,000 en efectivo en las cuentas de personas o empresas. Lo difícil es que hay cantidad de empresas que efectúan su negocio principalmente en efectivo y se hace difícil entonces poder detectar el dinero ilegal. Teatros, cines, espectáculos, eventos deportivos, supermercados, manejan mucho efectivo y fácilmente incluyen en sus depósitos mezcla de dinero bien habido con lavado de dinero.

Ya en 1989 los norteamericanos tenían a nuestro país en la mira como centro de lavado, confirmado cuando en 1988 al cerrarnos la Reserva Federal el envío de dólares a nuestro sistema, pensando que teníamos una masa monetaria de unos 300 millones y por tanto el sistema debía colapsar en un mes máximo, resultó que habían casi el triple de eso en efectivo en dinero que no había entrado al sistema bancario. Ya en 1990 en la nueva democracia, trataron en diversas ocasiones de evitar que nuestro centro bancario fuese paraíso de lavadores, los depósitos llegaron a bajar por debajo de los 20,000 millones de dólares en el sistema. Pero, hoy, nuevamente, la alarma suena cuando el sistema recoge en depósitos más de 57,000 millones de dólares y existe una guerra abierta entre carteles, tumbadores y lavadores en nuestras ciudades.

El caso Murcia entra ahora en escena. Una estrategia comercial tipo pirámide permite mover casi 500 millones de dólares, alarmando a las autoridades de la DEA sobre la autenticidad del negocio, o simplemente una nueva estrategia de lavado por los carteles. Con cuidado proceden a actuar con las autoridades colombianas y panameñas, proceden al arresto y tratan de comprobar la procedencia de los dineros.

El estudio es sencillo. Si DMG compraba en efectivo los cupones de las empresas lavaba el dinero al vender a los usuarios los cupones, pudiendo depositar entonces esos dineros de la venta de cupones en su cuenta bancaria. Por otro lado, podía depositar más dinero que el vendido aduciendo ventas falsas adicionales. El áudito de las autoridades es sencillo: si las empresas que vendían cupones cobraban en efectivo, esas ayudaron a lavar dinero. Si las compras eran con cheque hay que balancear lo pagado por cheques (fácil de hacer con las cuentas de DMG) contra los cupones recibidos. Por otro lado, el áudito debe incluir comparar los cupones comprados contra los depósitos de DMG, porque pudo lavar dinero sin la participación de las empresas.

En definitiva, las autoridades son las llamadas a confirmar si hubo lavado de dinero, y de haber habido, es fácil determinar si alguna empresa participó o simplemente lo hizo DMG sin necesidad de usarlas, simplemente las usaba como pantalla para poder justificar sus depósitos. Por ahora, para nosotros, hay que presumir la inocencia de los empresarios, para la DEA todas las empresas son sospechosas hasta comprobar su inocencia.

-El autor es ingeniero y analista político.mrognoni@gmail.com