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22 de Ene de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

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El adiós a una mujer inolvidable

Doña Eufemia del Carmen Ortiz viuda de Santamaría perteneció a esa estirpe que viene al mundo a hacer el bien sin mirar a quién y, sobre...

Doña Eufemia del Carmen Ortiz viuda de Santamaría perteneció a esa estirpe que viene al mundo a hacer el bien sin mirar a quién y, sobre todo, que lo emprende valiéndose de sus propios esfuerzos, conocimientos y aptitudes, es decir, la entrega del individuo para mitigar o aliviar las necesidades de los demás.

La tía “Pema” fue una mujer que desde joven demostró fortaleza y un firme carácter, cualidades que le permitieron salir adelante con sus cuatro hijos, cuando a la edad de 37 años enfrentó la viudez. Supo criar a sus vástagos y convertirlos en profesionales, a la vez que traía al seno de su hogar a otros parientes que necesitaban de la protección y también los formaba y educaba, sobre la base de los valores cívicos y morales y la unidad familiar.

Aprovechó sus conocimientos empíricos sobre medicina natural, llevándole salud a la gente, y puso a disposición de las madres sus habilidades como partera. El número de infantes que vino al mundo con su apoyo es alto, porque cuarenta años atrás la gente humilde y de escasos recursos económicos no podía trasladarse a la ciudad de David, el sitio más cercano en donde existían hospitales y clínicas, para que los médicos y sus equipos la atendieran.

Durante estos días en que hemos sentido la ausencia física de la tía “Pema”, recordamos la llegada del Dr. Mario D’Jerónimo al Centro de Salud de Tolé, quien fue alertado de que en el pueblo había una señora que ejercía la medicina de manera ilegal.

Como todo un buen profesional, el galeno indagó para evitar que eso siguiera dándose, pero cuál fue su sorpresa al conocer a doña Eufemia. Realmente se trataba de una persona con verdaderos conocimientos en la materia, a quien únicamente le faltaba portar el título, de allí que la sumó a su equipo de trabajo como asistente.

La partera del pueblo recibió un nombramiento, en una institución de salud, a la cual se entregó con el compromiso de una funcionaria responsable y que amaba la actividad escogida, para la que se había preparado con los conocimientos de sus ancestros y a través de sus propias investigaciones, hasta que le llegó el momento de la jubilación.

Dios le dio la oportunidad de estar en la tierra durante 103 años. Fue útil a sus hijos, nietos, biznietos, tataranietos, hermanos, sobrinos, otros familiares, y al prójimo en su conjunto, de allí que su vida fue fructífera, alegre y con la seguridad de que experimentan quienes se dedican a las buenas obras, dejando enseñanzas, acciones y recuerdos para ser emulados.

Indudablemente que los conocimientos legados contribuyeron a fortalecer la práctica de la medicina, concretamente en lo referente a su especialidad como partera. Somos conscientes de que perdimos a una experta, que supo dominar el panorama en aquellas épocas de la escasez de atención médica en Tolé.

Para nosotros y el resto de sus familiares, es motivo de orgullo formar parte de la honorable familia que sabrá conservar viva la memoria de la tía “Pema”, pues estamos seguros de que se mantendrá en todos aquellos que vieron la luz de la mano de ella y de quienes fueron atendidos al sufrir quebrantos de salud.

-El autor es presidente de la Asamblea Nacional.rrodriguez@asamblea.gob.pa