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25 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

La quinta Constitución

Nuestros próceres nos legaron una nación libre, soberana e independiente con Símbolos Patrios y la Primera Constitución Política para su...

Nuestros próceres nos legaron una nación libre, soberana e independiente con Símbolos Patrios y la Primera Constitución Política para su manejo institucional, democrático y representativo, enmarcada en principios de libertad, soberanía y justicia social.

El 15 de febrero de 1904 se promulgó la primera Carta Magna, que resultó ser un reflejo constitucional de la colombiana, contó con diecisiete (17) Títulos y ciento cuarenta y ocho (148) Artículos, y tuvo una vigencia de treinta y seis años, nueve meses y diecisiete días. Fue modificada entre 1915 y 1928. El 2 de enero de 1941 , en el gobierno de Arnulfo Arias, se promulgó la Segunda Constitución, la cual contó con dieciocho (18) Títulos y ciento noventa y nueve (199) Artículos. Esta Constitución no sufrió modificaciones. En 1946 se aprobó la Tercera Carta Magna, promulgada el 1 de marzo de 1946, con un total de catorce (14) Títulos y doscientos cincuenta y seis (256) Artículos, a la que se hicieron reformas entre 1956 y 1965.

En 1968 Omar Torrijos, asume el control de la Guardia Nacional y tres años después convocó a una Asamblea Popular, compuestas de un representante por cada uno de los 505 Corregimientos. Convertidos en Asamblea Constituyentes aprobaron la Cuarta Constitución Política. Entró en vigencia desde 11 de Octubre de 1972, originalmente con catorce (14) Títulos y trescientos doce (312) Artículos. Durante la vigencia, en los años de 1978, 1983, 1984 y 2004 sufrió significativas reformas.

La reiteradas enmiendas a la Constitución han producido fuertes debates en la sociedad civil y la clase política. Se concluye con la necesidad de suspensión de “parches o remiendos” a la Carta Magna, por los resultados negativos afectando, según los entendidos, los intereses colectivos de los ciudadanos y originando como consecuencia una inestabilidad jurídica y zigzagueante, lo que exige la creación de una Constitución ajustada a los requerimientos del S. XXI.

Todas las constituciones que han normado nuestra vida como nación independiente, han sido creadas bajo los parámetros y condiciones de intereses políticos partidistas, de los gobiernos de turno, obviando en algunos casos los lineamientos que permitan contar con un instrumento constitucional para la creación de leyes, sentar las bases para el desarrollo y progreso colectivo y una verdadera y equilibrada justicia social.

Sin distingos de ideologías o clases sociales, todos, debemos aportar para cristalizar una necesidad clamada por el pueblo. Por consiguiente, es impostergable crear una nueva Constitución con lineamientos en donde impere la igualdad, justicia social colectiva y futuro con denominador común en beneficio de todos por igual, que elimine los artículos contrarios a los principios democráticos, se normen y regulen conceptos administrativos y jurídicos, considerados nefastos para el desenvolvimiento equilibrado de un manejo constitucional.

No debemos dejar sólo en manos del gobierno y los partidos políticos la creación de una nueva Constitución. Como equilibrio para su elaboración deben los gremios — abogadiles, magisteriales, profesionales, obreriles y asociaciones civiles — aportar sus ideas, presentando anteproyectos para ser estudiados y en consenso general, previa discusión nacional, aceptar o no su inclusión en una Constitución. Incluso donde se considere: la reelección presidencial; la segunda vuelta para elegir con la mayoría (51%); que se establezca que los magistrados de la Corte Suprema, del Tribunal Electoral y los procuradores sean nombrados democráticamente, sin la intervención de otros órganos del Estado, con ajuste de su período administrativo, se elimine la Revocatoria de Mandato a los diputados y otros artículos que son negativos para un verdadero ejercicio democrático y lo considerado con mayor importancia. La verdadera separación de los poderes del Estado , y la total eliminación del sistema presidencialista.

Hacer una nueva Constitución producto del consenso nacional y llevarla al Referéndum, para que este país pueda salir del subdesarrollo, fortalecer su democracia y contar con las condiciones mínimas de libertad, de igualdad, de derecho y justicia social. Debemos escuchar: “La voz del pueblo, que es la voz de Dios” ( Vox populi vox Deis ).

-El autor es historiógrafo y escritor.escritoramador@gmail.com