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29 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El debate de los panelistas

Lo que la audiencia espero con ansias, luego de intensos fuegos cruzados, término siendo un show, en el cual los encargados de hacer las...

Lo que la audiencia espero con ansias, luego de intensos fuegos cruzados, término siendo un show, en el cual los encargados de hacer las preguntas trataron de lucirse frente a los candidatos, haciendo unas preguntas kilométricas, a parte de macarrónicas, que cuando terminaban su intervención nadie sabía que era lo que preguntaban.

Salvo la excepción del Prof. Cabrera, único analista de verdad en el panel, los demás parecían más bien que quisieran lucirse con los candidatos, como si los mismos estuvieran repartiendo puestos público o políticos. Cada cuestionamiento era peor. Quien todavía tenga la paciencia de volver a ver ese debate, se dará cuenta de que las personas encargadas de formular las preguntas, utilizaron más tiempo que los candidatos.

Así es como se pierden oportunidades, un formato tan cerrado, sin oportunidad de poder desarrollar un respuesta cónsona, frente a las intervenciones abusivas de los panelistas, no dan gana de volver a participar de estos eventos. Creo que todavía en Panamá nos falta mucho para poder llegar a ver una exposición de ideas, por medio de debates, donde no exista el exceso de protagonismo de los medios.

La competencia entre los medios por atraer la atención del electorado no dejó espacio a las ideas, nos coartaron un derecho legítimo de poder escuchar a profundidad temas específicos, y por talvez aprovechar el evento, trataron de hacer un chorizo con varios temas, dejando por fuera otros de mayor importancia.

Ojalá sirva de experiencia para futuras elecciones, pues no creo que ningún candidato ha quedado con ganas de participar de este tipo de debates, donde el que más se vendió fueron los medios de comunicación y su publicidad. Por eso hay que dar paso a nuevas formas de hacer llegar los planes de gobierno al electorado, donde no existe una actividad lucrativa que haga perder la esencia del mismo.

Dentro de lo poco que se pudo observar, fue a una candidata desesperada lanzando ataques en ráfagas, buscando provocar a su contrincante, lo que al final no le resultó, pues más tiene que perder el que va adelante en las encuestas contestándole a quien no tiene posibilidades de triunfo. Que tuvo su momento de fama, lo tuvo Balbina, pues logró estar al lado del líder de las encuestas.

Martinelli por su lado se centró en el discurso que ha estado llevando durante toda la campaña, de donde se rescata lo más significativo, “vamos a gobernar con los mejores, sean del partido que sean”. Y esta bien, pues no necesita salirse del guión, mucho menos cuando la contraparte no aporta nada de condimento nuevo al escenario político, más allá que los ataques a titulo personal.

Así veo las cosas y así las cuento.

-El autor es abogado.roberto_ruiz_diaz@yahoo.es