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24 de Nov de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Malestar en los corrillos de la Casa Blanca

Si bien Estados Unidos se muestra sereno en su trato actual con el resto de los países latinoamericanos, es obvio que hay un malestar la...

Si bien Estados Unidos se muestra sereno en su trato actual con el resto de los países latinoamericanos, es obvio que hay un malestar latente en los corrillos de la Casa Blanca y no es para menos, liderazgos emergentes asoman desde las urnas en el concierto de la América mestiza de manera transparente, diáfana y civilizada, con propuestas renovadoras y cargadas de nuevas esperanzas.

Aunque el modelo neoliberal es el que impera, los teóricos que favorecen las leyes del mercado se empecinan en traer a la mesa de discusión el cuco del izquierdismo para descalificar los triunfos actuales, caso Funes en El Salvador, o en el peor de los escenarios, sembrar el terror para evitar victorias similares en las elecciones que se avecinan; este tipo de propaganda todavía impera con el aval de Washington.

En el caso de Mauricio Funes, vaticinamos su victoria (ver el diario La Prensa: 2-5-08) por las razones y fundamentos que nos provee la teoría política, la Sociología y la Economía.

Panamá no escapa al formato que es utilizado por quienes detentan el poder económico y en conjunto con los medios de comunicación, se lanzan en ristre a calificar y relacionar las propuestas presidenciales que emergen del Panamá profundo, con modelos que han dejado de ser un referente en la agenda política, tanto nacional como internacional.

Este es un elemento que hay que ver con sumo cuidado, porque se introduce el factor ideológico para descalificar, pero se ignora de manera deliberada que el neoliberalismo es una ideología que se manifiesta de diferentes formas para engañar, mentir y confundir a los pueblos desprevenidos.

En esta nueva coyuntura electoral subyacen factores externos que están incidiendo en la clase política panameña; la lumpen burguesía colombiana se ha introducido en la sociedad panameña vestida de empresarios bien intencionados, pero con agendas ocultas como la exhibida por David Murcia Guzmán, para desacreditar y descalificar a Balbina Herrera.

El crecimiento de la inversión colombiana en Panamá debe ser revisada en su justa dimensión para evitar futuros clones murcianos; para efectos de que los lectores tengan una idea de las inversiones colombianas en el exterior, mostramos una avanzada de los intereses económicos de este país en el istmo panameño.

Los principales destinos de la inversión colombiana a lo largo del año 2007 fueron los Estados Unidos de América, con 596.3 millones de dólares, que corresponde al 65,3 por ciento de las inversiones colombianas en el exterior (US$912.8 millones).

El segundo destino, fue Panamá, con un monto de 181.3 millones de dólares. En tercer lugar está Brasil, con un monto de 172.9 millones de dólares. Le siguieron países como Bermudas, 74.7 millones de dólares y México, US$ 67.3 millones.

¿Pero, por qué Murcia hace estas declaraciones?

Lejos de permitírsele al Ministerio Público panameño, indagar a David Murcia Guzmán, las autoridades colombianas privilegiaron la presencia de tres medios de comunicación panameños, lo que indica claramente que el señor Murcia tiene aliados en las cárceles colombianas y en el departamento de Estado de los Estados Unidos. En consecuencia, DMG no está solo en la conjura para bajarle el perfil a la ingeniera Balbina Herrera.

-El autor es periodista y analista político.fdemen@yahoo.es