25 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Ilustre panameño del siglo XX

Se está dando un fenómeno nuevo en Panamá. La aparición de “memorias” de personas que tuvieron relevancia durante el siglo pasado. Es co...

Se está dando un fenómeno nuevo en Panamá. La aparición de “memorias” de personas que tuvieron relevancia durante el siglo pasado. Es consecuencia del dramatismo, de los cambios profundos, de los errores humanos y también de la brutalidad con que se realizaron las transformaciones sociales y económicas en el Panamá del siglo XX. De lo que fue la antigua Zona del Canal, enclave que soportamos por más de siete décadas, pasamos a la Autoridad del Canal de Panamá, es decir, un Canal panameño, administrado y operado por Panamá, hoy en proceso de ampliación para un mejor servicio al comercio y la comunidad internacional.

Hoy, se mencionan los éxitos económicos del milagro panameño, la inversión extranjera en Panamá, la facilidad con la cual el país navega en los tormentosos mares de la globalización y la crisis financiera internacional, la creciente prosperidad nacional, y se mira el acceso al Primer Mundo como una meta cercana. Todo induce al optimismo y de ahí a la banalidad de las conversaciones, como si las mentes de los panameños no tuvieran mayores horizontes. Pareciera que es un método para no fomentar las antiguas divisiones, para no recordar los enormes sufrimientos humanos que implicó el proceso de modernización. Por ello la frase tópica de “miremos hacia adelante y demos vuelta a la página del pasado”.

Empero, la amnesia colectiva no es un síntoma de salud social, es, más bien, una prueba de que la enfermedad sigue ahí y que en cualquier momento puede rebrotar. Es necesario entender el pasado, incluso aunque nos duela, para que podamos mantener el equilibrio emocional. Es importante conocer de dónde venimos para saber hacia dónde vamos, si no lo hacemos corremos el riesgo de caminar en círculos y, aunque lo hiciéramos en forma veloz, nos quedaríamos recorriendo los mismos lugares, sin avanzar, sólo desgastándonos.

En este contexto, es evidente que el Dr. Jorge E. Illueca es una de las figuras importantes del siglo XX panameño. Protagonista desde hace décadas del quehacer nacional; es, tal como se conoce, uno de los grandes defensores de la nacionalidad. Y por otra parte, Illueca es un excelente diplomático, para él la antigua diplomacia de encrucijadas, de intrigas, de reservas mentales, de frases ambiguas, cede el paso a las relaciones internacionales francas y abiertas. Illueca entiende la política, la diplomacia y la jurisprudencia como hombre hidalgo, serio y sincero.

Sus “memorias” son un conjunto de historias cortas, casi anécdotas, mediante las cuales se relata la evolución de la vida del protagonista y de su familia; conocemos a sus primeros amigos, los lugares donde estudió y, como telón de fondo, los cambios sociales y políticos que se van dando en Panamá. Es una forma novedosa de escribir las “Memorias” de un político, pero en este caso el historiador Celestino Andrés Araúz, biógrafo del Dr. Illueca, las hace amenas y contribuye a explicar las razones según las cuales un ser humano sensible e inteligente va definiendo sus orientaciones ideológicas y políticas.

Esperamos leer pronto los próximos tomos de las “Memorias” del Dr. Jorge E. Illueca, ex presidente de la República, que narrarán cómo deja de ser un adolescente para transformarse en hombre, profesional, legislador elocuente, dirigente político, diplomático excepcional y ferviente nacionalista.

-El autor es pedagogo, escritor y diplomático.socratessiete@gmail.com