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21 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

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EMO, corriente peligrosa

Cuando dije que mi hija de 18 años trabajaría y viviría sola, muchos pegaron el grito al cielo. Fue un paso difícil, pero muy importante...

Cuando dije que mi hija de 18 años trabajaría y viviría sola, muchos pegaron el grito al cielo. Fue un paso difícil, pero muy importante, pues ella está demostrando un nivel de madurez que muchos con más de 40 años no tienen. Dejar la casa, salir al mercado de trabajo y empezar a cuidar de su vida por cuenta propia, parece cosa de adultos. El mundo evoluciona y el pensamiento de los jóvenes también. Es verdad que aún existe un gran número de chicos desinteresados y, por tanto, desinformados de lo que ocurre en el mundo.

En Brasil, por ejemplo, se mueve con mucha intensidad una corriente denominada EMO, una onda similar a los darks , se supone son desapegados a su ser, despechados por la vida y traumados. Su forma de protesta es mediante su aspecto fatídico y melancólico, su idea es reflejar tragedia y tristeza. Disfrutan al verse melancólicos, pues despiertan pena. Tienen ideas maníaco—depresivas y suicidas, se conciben a sí mismos como la escoria del mundo. Son adolescentes con un comportamiento raro, estado de ánimo sensible, ropa diferente y llamativa, peinados extraños, aretes en la cara, comportamiento introvertido, solitario, sensible, emocional incluso los tildan de antisociales.

Ellos lo atribuyen a la falta de atención en sus hogares, lo cual los ha llevado a buscar el cariño, la comprensión y el apoyo en personas que tienen el mismo problema. Entre ellos dicen sentirse seguros, aceptados, incluso conocer una felicidad que nunca ha existido en sus hogares.

El problema no es su forma de hacerse notar, sino la postura de la sociedad, la marginación, los ataques crueles, el desprecio y el odio, porque la sociedad da un mensaje claro de cero tolerancia, exclusión y no aceptación de este tipo de comportamiento, lo cual está llevando a los denominados Emo a ser brutalmente agredidos y a exponer su vida.

Que mi hija trabaje, estudié y pague sus propias cuentas con sólo 18 años, no es algo que debe preocupar, por el contrario me llena de orgullo. Preocupante sería que un hijo se una a los Emo.

-La autora es periodista.bertildaherrera@yahoo.com