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17 de Jan de 2021

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

El derecho al aborto

Estoy a favor del aborto y de la vida. Pareciera contradictorio, pero no lo es. Es cierto que es vida el latido de un corazón de 2 mm de...

Estoy a favor del aborto y de la vida. Pareciera contradictorio, pero no lo es. Es cierto que es vida el latido de un corazón de 2 mm de un embrión en el útero materno, y es cierto que técnicamente también es vida la vida de millones de niños que sus padres han abandonado, abusado, niños que viven en la calle, niños sin amor, niños desnutridos, niños sin escuela, niños enfermos, niños sin padres ni familiares, niños sin educación.. ¿cuántos son?, ¿cuántos son?..

Son 100 millones de menores entre 5 y 18 años en todo el mundo que viven en las calles, y son víctimas de la violencia, el hambre, la delincuencia, las adicciones al tabaco, alcohol o al pegamento.. ¿eso es vida?.. si llamamos a esa existencia “vida”, ¿no se contradicen estas condiciones con la Declaración Universal de los Derechos del Niño? ¿No merecen todos los niños techo, alimento, amor, educación y salud, por ley? ¿Qué ley “de vida” debe prevalecer?.. ¿la de preservar un feto o la de una existencia digna? Y por si aún no sale de su asombro con la cantidad de millones de niños que llevan ese tipo de vida, sepa que hay 250 millones de niños en el mundo que son víctimas de la explotación sexual. ¿Por qué razón tiene más derecho la vida de un embrión que la vida de un niño de 5 años?

La iglesia, en su insistente afán contra el aborto, no ha logrado nada durante todo el tiempo que lleva predicándolo, miles son las mujeres que mueren todos los años practicándose abortos clandestinos, y miles son los que se siguen practicando, porque el aborto debe ser una decisión personal, inalienable del ser que sabe qué tipo de vida es la que puede darle a su hijo. Si la Iglesia verdaderamente quiere proteger la vida en el útero, ¿por qué no garantiza a cada madre embarazada que no desea tener su hijo que este tendrá las necesidades básicas cubiertas, la educación y la salud cubiertas? Si la Iglesia se ocupara de los niños abandonados tanto como se preocupa de los embriones en los úteros, habría sin duda muchos más fieles.

Pareciera como si todos esos millones de niños fueran de África, o por lo menos lo suficientemente lejanos como para que no nos duela, pero no es así. En Panamá hay muchos, muchos, niños abandonados. Tuve una nana emberá, de Darién, madre soltera de 2 niños chicos con sólo 20 años. Para poder mantenerlos tenía que trabajar, pero si trabajaba no los podía cuidar. ¿Quién los cuidaba?.. una sobrinita de 10 años!.. Los vi una vez y tenían las uñas sucias, mocos en la nariz, bajos de peso y muy poco apegados a su madre, casi no la veían. ¿Saben que me pedía la madre?, que la ayudara a conseguir al menos 1 cupo en Malambo. Y yo la entendía perfectamente. Comprendía perfectamente que ella no había deseado esos embarazos, que la vida de sus hijos “no era vida”, ni desde su percepción, ni desde la más elemental establecida en los Derechos del Niño. Le pregunto entonces a la Iglesia, a los católicos, con todo respeto, ¿cuál derecho a la vida defienden?

-La autora es psicóloga.romydays@gmail.com