26 de Sep de 2022

  • Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Corrupción o el cambio

La corrupción es el más deleznable de todos los flagelos. Vive inmersa en las reconditeces más profundas del género humano. Es comparabl...

La corrupción es el más deleznable de todos los flagelos. Vive inmersa en las reconditeces más profundas del género humano. Es comparable con un monstruo de mil cabezas, la hidra o de una metástasis galopante, el cáncer. Para exterminar la hidra es imperioso exterminar todas sus cabezas, de no ser así, al extirpársele parcialmente, nacerán otras más numerosas, fortificadas, inmunizadas contra aquello que hizo posible la amputación parcial. En lo referente al cáncer, estamos frente a un problema semejante. Urge extirpar el cáncer en su totalidad, porque de no ser así habrá brotes más numerosos por todas las partes del cuerpo, la metástasis. El PRD es esa metástasis.

La corrupción en un cuerpo social es exactamente igual, hay que extirparla totalmente. Si se hace como cosas y casos aislados, indefectiblemente, el o los sujetos generadores de corrupción siempre estarán al acecho de posibilidades para introducir su ponzoña y así desarrollar sus tentáculos hasta aniquilar todo el cuerpo social. En ese camino llevan a Panamá.

Durante los primeros 50 años de vida republicana, debemos aceptar que en Panamá hubo corrupción, sin embargo, de 1968 en adelante la corrupción registró grados extremos de voracidad. La corrupción se institucionalizó, se convirtió en un sistema, había que ser corrupto para participar del halago del poder. Si no se era corrupto, lo corrompían primero, para luego utilizarlo, porque había que tener su voluntad dentro de un puño. Pero la corrupción, que como dije antes está inmersa en el género humano, invade muchos otros campos, porque surge con irracional fuerza la acción del corruptor para corromper a quien acecha para tenerlo a su merced.

El niño ve la corrupción desde la cuna, la tropieza en las aulas escolares, la palpa en la calle, y al verla en los estamentos de poder la percibe normal para luego seguir sus pasos y no es porque sea la escuela ni la calle, sino porque el maestro mayor, el gobierno, es el ejemplo viviente que daña al género humano. La corrupción está en todas partes, nace, crece y se desarrolla, más cuando hay quien la alimente. Como hizo la dictadura y lo hace el PRD.

Impulsar un proyecto fundamentándose en actos de corrupción es deleznable, pero bloquear un proyecto bueno por motivos políticos también lo es. Este tipo de corrupción es generalizada e infame, porque posterga el bien común y anteponen la ambición política y personal. Urge un proceso remoralizador y este debe surgir desde la cuna, la escuela y el gobierno. El movimiento por el cambio sentará las bases de la reivindicación social, política y moral. Será una labor ardua y tesonera, pero no imposible. Lo importante es comenzar y ello lo hará el Movimiento por el Cambio. Todos unidos por el Cambio, una sola voluntad, un solo pensamiento.

-El autor es empresario.juramor777@hotmail.com