27 de Feb de 2020

Redacción Digital La Estrella

Columnistas

Odisea de sospechosos de influenza H1N1 en Panamá

Ante la epidemia generada en México y propagada a 17 países doy a conocer una indignante realidad que están viviendo pacientes considera...

Ante la epidemia generada en México y propagada a 17 países doy a conocer una indignante realidad que están viviendo pacientes considerados sospechosos de la influenza H1N1 en la Sala de Infectología del Hospital Santo Tomás.

Desde el momento en que sospechan de una persona, porque presenta alguno de los síntomas de la nueva influenza, proceden a internarlo al hospital de manera inmediata como prevención.

En principio, es saludable que si una persona presenta síntomas le realicen las pruebas y al ser una enfermedad contagiosa, si se requiere hospitalización se tendrá que hacer.

Pero las condiciones del hospital y el trato que están recibiendo los pacientes son desastrosos y carentes de profesionalismo, faltando a los derechos que tiene todo paciente, al presentarse situaciones como:

1) Se interna a las personas y no se les facilita la comunicación con los familiares para indicarles que se quedarán hospitalizados.

2) Las condiciones en las cuales se encuentran los cuartos y baños de la Sala de Infectología son alarmantes.

Los baños están sucios, poseen cestos de ropas sucias de pacientes que han salido, los lavamanos con residuos de quién sabe cuándo, sin jabón, etc.

3) El personal permanente de la sala pareciera que no supiera expresarse verbalmente, pues no se comunican con los pacientes y si lo hacen es de forma grosera.

Tampoco los visitan periódicamente para conocer su evolución; no cuentan con los insumos para trabajar, ni siquiera un foco para observar una garganta poseen, y para hacerlo utilizan la lámpara de sus celulares.

Si los pacientes tienen algún dolor, más vale que recen alguna oración, porque si llegó después de las cuatro no llegan los médicos del turno y el personal que está permanente en la sala no le receta nada.

4) El personal de las ambulancias, cuando llegan los pacientes sospechosos de la influenza H1N1 ordenan, mediante vociferaciones, a todo individuo que se encuentre en los pasillos que se retiren, porque va a pasar algún infectado y no bastando con esto, al llegar a la Sala de Infectología preguntan, en presencia del paciente, quién les va desinfectar la ambulancia.

Sin lugar a dudas y sin ánimos de generalizar, porque seguramente existe personal del Hospital Santo Tomás comprometido con el servicio a la comunidad que se encuentra enferma, nuestra institución pública de salud no está capacitada para enfrentar enfermedades de la magnitud de la influenza H1N1 ni cualquier otra que se suscite de repentinamente, porque no cuenta con materiales indispensables para trabajar y las actitudes de una parte del personal denota desorientación y falta de profesionalismo en el trato a los pacientes.

Por ello, es necesario que el Estado destine recursos, a las instituciones de salud pública, que sean manejados eficientemente y, sobre todo, que se capacite al personal que en ellas trabajan, porque los pacientes, con independencia de la enfermedad que padezcan, son seres humanos y merecen un trato digno y respetuoso.

-La autora es abogada.nelmar_ar@yahoo.com